miércoles, 26 de julio de 2017

Jig Casting, ¿La técnica más polivalente?


Si hay una técnica que ha demostrado una polivalencia extrema, tanto en la variedad de especies capturadas, como en su uso; en diversidad de escenarios, estado del mar y condiciones climáticas, esa es el JIG CASTING, que traducido al castellano, sería lanzamiento de jigs. Vamos a hacer un repaso de las maneras en las que se puede usar y como optimizar su uso, dependiendo de las situaciones que nos vayamos encontrando en acción de pesca.

¿Que es un Jig? Es un señuelo metálico, que suele estar hecho de plomo, ya que es un metal con una relación peso-volumen muy alta, cosa perfecta para lanzar lejos. Los fabricantes, se las han ingeniado para ir un poco más allá y en estos últimos años, han sacado al mercado jigs hechos de Tungsteno, que es otro metal con la relación peso-volumen aún más alta que la del plomo. Así pues, vemos que el peso volumétrico del plomo, es de 11,34kg/dm3 y el del Tungsteno, de 19,10kg/dm3, con lo cual, a igual volumen, un jig de Tungsteno pesará casi un 40% más que uno de plomo. Con ello, podemos conseguir, hacer señuelos más pequeños comparados con uno de plomo del mismo peso. La parte mala del asunto, es que los jigs de Tungsteno, son bastante más caros que los de plomo. El Jig, es un señuelo que se pierde fácilmente, dependiendo de la experiencia que tengamos y la dificultad de los pesqueros que frecuentemos. Por lo que veo en mis círculos, los de Tungsteno, no se usan mucho, pues no está la cosa para ir dejando tanto dinero enrocado por el fondo.


Para empezar, vamos con la que para mi es una de sus mayores virtudes; el lance. Hay pocos señuelos capaces de lanzar tanto como un Jig. En un día sin viento, conseguiremos lanzamientos de récord, pudiendo abarcar mucho terreno en cada lance y en días con mucho viento, nos permitirán como mínimo, lanzar sin que nos los devuelva el viento, pudiendo pescar en condiciones, en las que con otros señuelos sería casi imposible. A parte de por causas meteorológicas, otra situación en la que necesitemos un lance largo, puede ser si vemos actividad depredadora lejos de la costa, normalmente fuera del alcance de la mayoría de señuelos de plástico, una de las pocas opciones efectivas, será un jig.

La máxima expresión de pescar a jig casting un día con viento o mala mar, es la utilización de un Chivo, un señuelo tradicional español, semejante a un jig artesanal de plomo (que al fin y al cabo son un jig) y pelo de chivo en la cola. No hace falta mucho más que este pedazo de metal para pescar unas Lubinas en pleno temporal. Además de ser efectivo y aguantar mucha mar con su gran peso, nos da la ventaja, de poder lanzar desde fuera de la zona de peligro, donde impactan las olas, sin miedo a perder muchos metros de lance.


Otra de sus mejores características, es la de poder sondear todas las capas de agua, si estamos en un pesquero con cierta profundidad. Si vemos que no hay actividad en las capas superiores, podemos dejar descender el jig unos metros después del lance y empezar la recogida por una capa de agua más profunda, dejándolo incluso tocar fondo antes de empezar la recogida si el fondo es de arena. Si nos encontramos pescando en un fondo rocoso, hay que extremar las precauciones e ir probando progresivamente cuanto dejamos hundir el jig antes de recoger, ya que si toca fondo, las posibilidades de perderlo son muy altas. Yo recomendaría, que si no se conoce un pesquero, se pruebe primero con un jig que no te importe perder, de esos que ya se han puesto feos del uso, o de alguno muy barato. Aún así, he tenido capturas con jigs que ya estaban destrozados y sin apenas color. Eso demuestra lo efectivos que son estos señuelos. Aquí podéis ver como este Jurel, no se lo pensó dos veces y atacó a un Jig en mal estado y sin apenas brillo.


En cuanto a la manera de profundizar, cada jig lo hará de una manera diferente, influenciado por su peso y forma. Por el peso es evidente, que a más peso más velocidad de profundización. La otra variante es la forma. Es aquí donde podemos jugar un poco más a la hora de elegir un jig con una u otra acción. Los jigs profundizan más rápido mientras más largos, afilados y planos son. Por el contrario, mientras más cortos, rechonchos y con curvas son, más lento profundizan, más erráticamente descienden  y más destellos hacen durante el descenso, cayendo con un patrón parecido, al que caería una hoja de un árbol.

Por poner dos ejemplos, si solemos tener picadas a medias aguas, elegiremos un jig que caiga lento y se mantenga todo el tiempo posible en la zona caliente. Otra situación en la que recurriríamos a un jig de caída lenta, sería si vamos a un pesquero del que no conocemos el fondo o sabemos que lo tiene de roca y hay mucho riesgo de perder un jig nada más tocar fondo, también podríamos elegir uno que cayera más lento, para tener más margen de reacción en la caída. No creáis que doblaréis el tiempo de caída, pero cuando se le coge el tranquillo, te ofrece algún segundo más que se puede aprovechar bien. En el caso contrario, imaginemos que estamos en una zona de mucho calado, ya sea en barca o desde costa, con una nula actividad en las capas superficiales y nos interesa ir al fondo, elegiremos un jig largo y de perfil cortante para bajar lo más rápido posible y no perder el tiempo durante la larga bajada.

En estos últimos años, en la pesca desde barco, ha ido ganando terreno el Slow Jigging, que consiste en usar jigs  de caida super lenta, siendo estos muy ovalados y casi redondos y proporcionando caídas ultra lentas (para lo rápido que profundiza habitualmente un jig), pudiendo mantener el jig en la zona caliente mucho más rato que uno de los tradicionales. Poco a poco, también han ido saliendo al mercado modelos de jigs para lanzar desde costa.


Mientras utilizamos un jig para prospectar diferentes capas de agua, puede ser que recibamos una picada en el momento en que estamos dejando profundizar el jig, con lo cual hay que estar atentos al hilo que sale de la bobina abierta, por si empezara a salir más lento o rápido de lo habitual, lo cual indicaría que un pez ha cogido el jig a la caída. Si se trata de una presa en condiciones, nada más cerrar el pick up, nos encontraremos con una clavada de las que quitan el hipo.

La forma, además de hacer que baje más o menos rápido, también influirá en la natación del jig. Si miramos que natación realiza un jig al caer hacia el fondo, veremos que hay algunos que simplemente por ir descendiendo ya parecen un pez moviéndose, en cambio hay otros que caen de una manera más inerte. También veremos de que manera influye la forma si realizamos una recogida lineal, pues los jigs a pesar de ser un trozo de metal, carente de babero ni contrapesos, también tienen su propia natación (un poco básica a comparación de otros señuelos), habiendo de nuevo otros que naden más o menos a raíz de la forma. Aquí podemos ver unos cuantos perfiles diferentes.


Volviendo al tema del lance, no todo es el jig y su forma, si no que para sacar todo el jugo posible a este aspecto, también habrá que tener en cuenta otros factores como la linea. Ajustando la linea y equipo al Jig que se lanza, se consiguen muy buenos lanzamientos, incluso de Jigs pequeños. Pescando a Jig Casting ligero, lanzo jigs de entre 5 y 18gr. Parece mentira lo lejos que puede llegar un Jig de 10gr, lanzado con una caña de acción 10-35gr y una linea trenzada de 0,10mm. Esto nos brinda la oportunidad de poner señuelos muy muy pequeños a unas distancias más que respetables, pudiendo ofrecer engaños diminutos, a peces que son extremadamente exigentes con la medida de sus presas. Hablo de pequeños depredadores, como por ejemplo de Jureles y Jurelas, Obladas, Palometa Blanca, alevines de Serviola, etc... que suelen comer alevines de pequeño tamaño. Con otro tipo de señuelos, como por ejemplo vinilos, sería imposible hacer un lance de 50 metros con una muestra de 10gr.

Si queremos buscar algunos peces de los antes mencionados, deberemos ser muy cuidadosos eligiendo la medida y peso del Jig, ya que por ejemplo, un jig de 10-20gr y otro de 30-40gr, son muy parecidos en tamaño, quizás el grande mida 1 o 2 cm más que el pequeño y sea un poco más rechoncho. Esa diferencia que para nosotros es mínima, puede hacer descender el número de picadas de forma alarmante. Gracias a la imagen de debajo, os podéis hacer una idea de cuanto se puede afinar al elegir un señuelo, parecido al pez pasto del que se están alimentando los depredadores. Este pequeño alevín, fue robado mientras lanzaba en medio de un banco que estaba siendo atacado por las Jurelas. No hace falta decir que hubo multitud de capturas...


En días de pesca de Jureles, Jurelas y Obladas, he podido comprobar como algún compañero que lanzaba un Jig de 30gr, tenía muchas menos picadas que yo lanzando uno de 10gr. Tenía menos de la mitad de picadas que yo. Además, muchas de las que tenía, no clavaban, ya que un Jig más grande, siempre lleva un triple o anzuelo simple de mayor tamaño, que dificultará la clavada de los peces con la boca más pequeña. Todo va a proporción.


Otra de sus virtudes, es el amplio abanico de escenarios en los que son efectivos y el abanico de movimientos que se les puede dar. En cuanto a escenarios, son super efectivos en pajareras desde barca, permitiéndote lanzar desde lejos sin ahuyentar a los peces. Además muchas veces comen presas muy pequeñas, cosa que podemos ofrecerles perfectamente con un pequeño jig. Pescando a spinning ligero, disfrutamos como enanos con los bancos de pequeños Atunes y Bacoretas, que atacaban sin miramientos a un jig bien elegido en tamaño y color. También es posible usarlos desde barca como si hiciéramos jigging. Dejándolos caer al fondo y realizar una recogida ascendente a tirones.



Pescando con ellos a medias aguas realizando un rápido Twitching, emitimos muchas vibraciones, que atraen a los depredadores. Uno de los más voraces, son las Agujas, que se abalanzan sobre el señuelo en masa, ya que estos peces forman grandes y hambrientos bancos, que no dejarán que otra cosa vea el señuelo.


Cuando los peces están muy activos, se puede pescar con ellos incluso a Skipping, como si de un Ranger se trataran. Hemos tenido días increíbles pescando Llampugas con esta técnica. Es increíble traer el jig a toda velocidad, saltando por encima de la superficie y ver como un banco de Llampugas va tras él, fallando ataques una y otra vez, hasta que aflojas un poco la velocidad y ya al lado de la barca, ves perfectamente el ataque final de alguna de ellas, arremetiendo contra el jig. Esta recogida da sus frutos cuando hay mucha actividad y hay una gran competencia entre los peces. Literalmente se pelean por cogerlo antes de que otro lo haga.... ¡Brutal!


En verano, lo he pasado en grande en playas someras, no hace falta más que un equipo ligero y unos jigs de 5 o 7gr, metido en el agua hasta la cintura y pasar la tarde sacando Palometas Blancas. Recogidas rápidas con Twitching rapidísimo y llegar a sacar decenas. Eso si, los mejores días, estaba el agua turbia, es así como se tiran sin dudarlo. Con agua cristalina también pican, pero están más recelosas.


En la playa hemos tenido alguna sorpresa más, pues de vez en cuando, hemos tenido alguna captura de Tembladera. Esta no es una captura tan extraña como pueda parecer, ya que somos 5 amigos, los que ya hemos sacado alguna con señuelos. Todas ellas venían clavadas por la parte cercana a la boca, cosa que denota que se han tirado al señuelo y no han sido robadas mientras arábamos el fondo con nuestro señuelo. Lo siento por la calidad de la foto, pero es la única que tengo de una pescada con Jig, en este caso, un Mucho Lucir de 60gr. Las otras han sido con un Minnow, con Egis y con un Vinilo. Parece que no le hacen ascos a nada que vaya bien cerca del fondo...


En cualquier pesquero con un poco de profundidad, se pueden recoger a dientes de sierra. Esta es una de las recogidas más clásicas. Se deja caer el Jig hasta el fondo y se empieza una secuencia de tirón hacia arriba - recoger hilo sobrante - tirón hacia arriba... y así varias veces. Cada varios tirones, se pueden hacer pausas de unos segundos, para dejar que el jig vuelva a descender unos metros a la profundidad inicial. Entre tirones verticales, podemos introducir un poco de Twitching, dando unos cuantos tirones laterales, con la caña en posición horizontal. Normalmente, la picada la recibimos a la caída, entre tirón y tirón, con lo cual, cuando vayamos a dar el siguiente tirón, nos encontraremos con una brutal parada en seco del jig. Son unas picadas muy contundentes y divertidas. Este Serrano, fue cogido con un equipo ligero y picó muy cerca del fondo, ¡arriesgando el Jig al máximo!


Con ellos, he llegado hasta sacar capturas pescando en la misma rompiente de las rocas. Un día me encontraba en las rocas que veis en la foto de debajo, cuando vi pasar de derecha a izquierda un grupo de 5 o 6 Lubinas. En ese momento, tenía puesto un Egi, ya que era temporada de Sepia y no quería dejar escapar la oportunidad de completar la jornada con ellas. Mientras sacaba el Egi del agua, éste les pasó por delante y ni se inmutaron. Mientras tanto, las Lubinas se perdieron en medio de la espuma.


Por suerte, había dejado 4 o 5 señuelos a mis pies mientras iba alternándolos. Rápidamente, cogí un Jig y lo lancé en medio del espumero, avanzándome a la trayectoria que llevaban las Lubinas. Después de darle unos cuantos tirones... parón en seco de señuelo y buena doblada de la 10-35gr. Por un momento pensé que había enrocado, pues donde lancé no habría ni un metro de agua y las rocas estaban repletas de vida marina en la que enrocar el triple fácilmente. Por suerte, una buena carrera me indicaba que alguna de la Lubinas había sucumbido. Tras una bonita y arriesgada batalla, pues varias veces estuvo a punto de rozar el 0'10mm contra las rocas, salió esta preciosa Lubina.


No es la primera que capturo en estas circunstancias, pero si la primera a pez visto en estas condiciones. Eso sí, ninguna de las capturadas con pequeños jigs, ha pasado de 1kg. No se si el azar ha querido que así sea, o es que las grandes no se sienten atraídas por este diminuto engaño. Aún así, no es la mejor técnica para pescar Lubinas y hay que considerar estas capturas puro azar, ya que lo más probable si intentamos pescarlas así, es que perdamos un jig tras otro. Lo ideal para ir rascando rocas sería un vinilo.


Para finalizar el post, un poco de novedad en el mundo del Jig. A pesar de ser un señuelo que parece no poder evolucionar mucho más, la mente de los diseñadores parece no tener límites y nos han ido regalando novedosos Jigs, que realizan movimientos nunca imaginados para este tosco señuelo.

Desde barca, el Slow Jigging ha ido ganando terreno y desde costa, han salido algunas ideas muy originales, como estos Sea Ride de la casa japonesa Blue Blue, que en 2012, sorprendió con estos Jigs. He comprado un par de ellos en 20 y 40gr, con la intención de probarlos esta temporada y ver si a parte de pescar pescadores, pescan peces. Si buscáis algún vídeo por Youtube, veréis que tienen un movimiento muy especial.


Espero que me sean útiles con peces muy recelosos, como por ejemplo las Llampugas a final de temporada, que el año pasado, no picaban a los jigs tradicionales como lo hacían al principio de temporada y que aún así, costaban de pescar con pequeños vinilos. Con estos jigs, espero que pierdan esa cautela con la que observan los ya conocidos jigs y vinilos que les llevamos ofreciendo toda la temporada y ataquen a un movimiento que nunca antes han visto. El tiempo dirá si así es.

Así que ya sabéis, aunque no toméis el Jig Casting como vuestra disciplina principal, no olvidéis llevar siempre algún Jig encima, son fáciles de transportar y nos pueden salvar la jornada.

¡Un abrazo y buena pesca!

2 comentarios:

  1. Bones company! Fa temps que no t'escrivia. Vull proposar-te una cosa en privat. Si et va bé, escriu-me: pj_garci@yahoo.es
    Una abraçada i segueix amb aquesta gran feina que fas!

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  2. Bon dia Eliseu!

    Efectivament, fa temps que no parlàvem, un plaer llegirte i saber de tu.

    Ja t'he contactat per e-mail.

    Moltes gracies i una abraçada!

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