viernes, 31 de mayo de 2019

Surfcasting, retirada agridulce


Hola a todos,

Hoy quería compartir con vosotros una decisión que he tomado hace unos meses y que me deja con un cierto sabor agridulce. Como podéis observar, ha habido unos cambios en la cabecera del blog. Podréis ver, que en el texto, donde durante estos años ponía que el blog estaba dedicado a la pesca a Surfcasting, Spinning y Eging, ahora pone Spinning, Jigging y Eging.


Habréis apreciado que hace bastante tiempo que no publico ninguna entrada de Surfcasting. Aunque salí más veces de las que puse aquí, esta modalidad de pesca, ha ido ocupando cada vez menos sitio en mi agenda.


El Surfcasting ha ocupado buena parte de mi vida y realmente es la modalidad que he practicado durante más años, ya que han pasado unos 30 años desde que di mi primer lance con 5 años y ahora con 35, he dado los últimos.


He practicado esta modalidad en paralelo con el Spinning y Eging durante estos últimos 10 años. En este tiempo, ninguna estas modalidades se ha impuesto más que otra, ya que el Surfcasting me encanta tanto como las otras. Siempre las he ido alternando según épocas del año en que unas son más fructíferas que otras o simplemente hay sitio disponible para practicarlo.


Fue con la llegada de mi embarcación, cuando practicar Surfcasting se me fue haciendo más difícil, ya que no dispongo de mucho tiempo (niños, trabajo, etc..) y no puede ser que esté pagando lo que vale mantener y tener una barca en el agua, para ir desde tierra la mitad de veces que salga a pescar, que son muchas menos de las que desearía. Además el Surfcasting requiere mucho tiempo e infraestructura para practicarlo; muchas horas en la playa, mucho equipo que transportar, preocuparte de buscar cebo, imposibilidad de practicar en horario diurno buena parte del año, y un largo etcétera, que hacen que no sea la pesca que mejor se adapta a mi situación actual.


Después de tantos años practicando Surfcasting, guardaré en la retina multitud de aciertos y fracasos y grandes jornadas y momentos compartidos con los compañeros de afición que han ido yendo, viniendo o quedándose. Desde aquí mandar un abrazo a todos los compañeros con los que algún día hemos compartido unos lances y con suerte unas capturas.


Este ha sido un camino muy largo, en el que no he parado de aprender, cosas que no solo sirven para el Surfcasrting, si no para cualquier pesca y el conocimiento global del mar, al cual considero prácticamente un ser vivo gigante, del que cuesta extraer sus frutos si no te empeñas en conocerlo poco a poco, como a un compañero de viaje. Eso sí, cuando consigues los objetivos con los que has soñado, la satisfacción es máxima.


Durante estos últimos 7 u 8 años, he invertido casi la totalidad del tiempo en la búsqueda de las grandes Doradas, ya que no soy amante de la pesca de competición y su pesca de mini tallas. Este pez me ha cautivado durante años y lo seguirá haciendo. Una preciosidad que tenemos suerte de tener, un animal con un poderío que pescando con los finos hilos de 0,14mm que usamos, brinda unas batallas que guardaré para siempre en mi recuerdo, sin ella, no se que sería del Surfcasting en mi zona.


La Dorada es el único pez de cierto porte que podemos pescar en nuestra zona con cierta continuidad si nos especializamos un poco y conocemos los pesqueros y épocas, ya que otras especies como Verrugatos, Lubinas, Dentones, etc... o están prácticamente erradicadas o no son accesibles desde costa, ya que en mi zona solo hay playa y espigones de puertos, nada de roquedos.


El poco tiempo restante que quedaba después de las Doradas, lo he invertí en buscar Sargos y Lubinas en temporal, con buenos resultados, aunque ninguna Lubina XXL cayera en mis anzuelos, con esas, el mar me premió practicando Spinning, cosa que nunca imaginé.


Esta pesca ha sido más emocionante gracias a los Sargos de buen porte a las Lubinas. Parece mentira, que no saques ni un sargo de más de 400 o 500gr en todo el año y cuando llegan los temporales parece que salen de la cueva donde hubieran estado escondidos los majestuosos ejemplares de kilo y te regalen jornadas inolvidables.


La fotografía, para mí, otra de las mejores oportunidades que me ofrecía el Surfcasting. Sí, hay jornadas en las que por suerte ha habido frenesí y no he podido hacer fotos, pero en otras muchas he podido recrearme y practicar esta otra afición con calma, buscando esos momentos mágicos que nos ofrece la naturaleza.


Soy consciente de que en barca poco puedo hacer con la fotografía, ya que el escenario es muy monótono y ademas la barca se mueve, dificultando mucho hacer cosas con calma y siendo más amiga de tener que lanzar fotos en modo ráfaga y rezar para que alguna haya quedado como imaginabas.


Igual que echaré en falta muchas cosas buenas, como poder disfrutar de la fotografía a pie de playa, no echaré en falta la parte mala, como aparcar a 1km del lugar de pesca y caminar con los trastos, problemas con barcos de pesca profesional, con todo tipo de deportistas acuáticos y bañistas, de tener vecinos de pesca indeseados, etc y es que los pescadores deportivos, no interesamos a nadie, ni a instituciones, ni a la demás gente de la playa, ni a empresas, ni a nadie. Eso sí, la licencia bien que te la cobran y si no multa. Aunque seas una pescador 100% cívico, nada más estar en la arena, ya molestas o eres molestado, incluso por tus compañeros de afición.


No quisiera "marcharme de la playa", sin reivindicar la problemática que tenemos para disfrutar la pesca desde costa, ya no solo a Surfcasting, si no a cualquier modalidad, una dura realidad a la que me he enfrentado tantos años y a la que de vez en cuando me seguiré enfrentando, ya que algunos días me veré forzado a ir a Spinning desde costa.


Realmente, es alucinante que con la de trabas que nos ponen, aun tengamos las fuerzas y ganas suficientes para salir a practicar nuestra afición, que seguro que vista desde fuera carece de sentido, ya que la relación entre esfuerzo y resultados es muy pobre, pero que engancha como pocas. Por suerte, para los días en que no salía pescado, me dedicaba a pescar momentos, como el de esta foto de abajo, mientras la gente se lo pierde durmiendo en su casa...


Gracias a una buena parte de nuestro colectivo, que se hace ver con malas practicas, pagamos el pato todos y la costa es un lugar muy privilegiado que explotar, como para que estemos nosotros con ocupando un pedacito. Por desgracia, si vives en un sitio como el mío (cercanías de Barcelona), en las próximas décadas la pesca desde costa se va a ir complicando, ya no solo por la falta de peces, cosa que también sucede embarcado, si no por que la norma es prohibir, prohibir y prohibir y pagar, pagar y pagar. ¿A donde va realmente el dinero de mi licencia? Gran pregunta a la que no se si algún día encontraré respuesta. Si tienes la suerte de vivir en una zona con poca población y donde además la orografía de la costa, no permita explotarla fácilmente, tranquilo, podrás seguir pescando.


Volviendo a mi zona, en las playas no podemos estar durante buena parte del año y en los espigones, no paran de poner vallas inmensas, para que no se pase, al que era nuestro último reducto, ya que en mi zona no hay roquedos, solo playas interrumpidas por un espigón de un puerto deportivo cada X kilómetros. Imaginad como molestamos para que no quieran ni vernos ahí escondidos en unas piedras. No damos dinero, ni buena imagen "chic" a los lujosos usuarios de puertos, que poca tienen que ver con el mar y mucho con ir a lucir palmito a un restaurante. Lamentable.


Aun así, la verdad es que me da pena dejar esa pesca, pensar en que probablemente no volveré a sacar una gran Dorada, ni ese gran Verrugato con el que siempre he soñado, pero así es la vida por ahora. Se que el resto de pescas que practico me alegrarán, aunque se te queda una espinita clavada, ya que no dejo de practicarla por aburrimiento. No se si algún día volveré, ya que además he vendido el equipo, ya que no merece la pena tener el dineral que vale, inmovilizado en el armario devaluándose.


Espero que las fotos de esta entrada, hayan podido plasmar y ser un pequeño homenaje, a la naturaleza y a lo que para mi ha sido el Surfcasting; la alegría de algunos momentos, la tranquilidad y belleza de muchos o la desesperación e impotencia de otros tantos...


Atrás quedarán preciosos amaneceres o puestas de sol en la arena, retos cumplidos y otros que se han quedado por cumplir. Amigas de la frente dorada, como os voy a echar de menos... muchas gracias y hasta pronto Surfcasting!



¡Un abrazo y buena pesca!

viernes, 3 de mayo de 2019

Nuevos artículos en Pesca d'Illes! Este mes... TALLAHAMS A POPPER EN PRIMAVERA!




¡Hola a todos! ¿Que tal?

Como ya es costumbre, no tengo mucho tiempo para escribir en el Blog y el espacio entre entradas se demora, pero todo sea por una buena causa. Como ya os dije, estoy dedicando el poco tiempo libre que tengo, para escribir artículos para la revista Pesca d'Illes y por supuesto, pescar.

En este número 60, un artículo que es portada. Una de mis pescas preferidas, Tallahams a Popper en primavera. Dentro podréis encontrar todas las claves para su pesca.

Abriendo reportaje, podéis ver a mi amigo Rubén con un precioso Tallahams capturado con un Daiwa Saltiga Dorado Popper 140F.




En el número anterior (nº59), escribí un artículo para una técnica poco conocida y que seguro os deparará jornadas inolvidables, el MICRO JIGGING. Si os gusta el Rock Fishing, esta modalidad es la versión embarcada aplicada al Jigging.




Esta pesca nos ha brindado días memorables en época invernal, cuando más escasean las capturas. En el artículo se hace un repaso a las claves para pescar Pageles, Sargos, Arañas, etc.. y los equipos necesarios para esta divertida técnica.

Abriendo reportaje, podéis ver un buen Sargo capturado por un servidor con un Inchiku Hayabusa Jack Eye Kick Tail de 30gr. 




Haciendo ya un repaso al año pasado, en el número 56, de Otoño 2018, pude dedicar un artículo que fue portada, a mis queridas Llampugas, pescadas a Darting, una técnica super efectiva y divertida, que arranca picadas donde otras no pueden.




Aun quedan muchos meses de emociones por delante, pero ya estamos deseando que vuelvan para tentarlas con las diferentes técnicas...

En portada y abriendo reportaje, podéis ver a mi amigo Álex con una preciosa Llampuga capturada con un Sandeel Slug de 10cm.




Desde aquí aprovecho para mandaros un saludo y espero poder hacer alguna entrada para el Blog lo antes posible, mientras tanto, nos vemos en ¡PESCA D'ILLES! 

¡Un abrazo y buena pesca!

lunes, 20 de agosto de 2018

¡ATÚN a Spinning! Un sueño hecho realidad


Hace ya, unos tres años, desde que empecé a soñar con capturar un Atún a Spinning, pues la cabeza no para y siempre está intentando ir más allá, descubriendo nuevas pescas y soñando con batallas salvajes.

Solo tres años, pero ha llovido mucho desde entonces. Son muchos los factores, en una ecuación que desconoces. Épocas, zonas, equipo, señuelos y un largo etc, aunque quizás la más decisiva, es poder disponer de barca, pues desde costa, depende la zona donde vivas, es una misión imposible, y un largo etcétera, que a falta del factor suerte, desembocará en una retahíla de intentos fallidos, cosa totalmente normal.

No me preocupa lo anteriormente descrito, ya que, es un proceso que he sufrido con mucho gusto unas cuantas veces. Sí, digo con mucho gusto, no me he vuelto loco. Este reto, me ha cogido ya bastante maduro, en cuanto a pesca se refiere y lo que significa ir haciendo camino para conseguir un fin. Me encanta llegar a culminar un objetivo, pero haciendo camino, he aprendido que la ilusión y las emociones que se experimentan durante el mismo, son a veces igual o mejores que las que experimentarás en unos años, cuando ir a por ciertos peces, sea casi "ir y cogerlos".


Estamos ante un tipo de pesca bastante difícil de aprender, no por que haya que tener un doctorado para practicarla, pues se aprende como cualquier otra, pero es un poco complicado adquirir la experiencia, sin hacer algunas salidas con algún guía de pesca, fijándote en cual es el modus operandi o tener algún amigo cercano que la practique y pueda enseñarte "en un día", cual es el patrón habitual a seguir, para localizar y pescar estos peces, etc, cosa que en nuestro caso, no hemos hecho, ni tenido respectivamente. Cuando sales al mar, estás solo, ahí en medio, no hay caminos marcados, más que la experiencia, que es lo que falta en muchas ocasiones.

Durante estos tres años, hemos alquilado barcas bastantes veces, para practicar varios tipos de pesca, la del Atún entre ellas y los hemos llegado a ver y lanzar señuelos, pero no han picado. Es lo malo de no tener barca propia, que tu incursión Atunera, queda reducida a unos pocos días al año, dejando mucho al azar. Seguramente, si hubiera dispuesto de barca desde el primer momento, la cosa habría sido diferente, pero así es la vida.

Este año, por fin he dispuesto de mi propia embarcación y al llegar la primavera, ya estábamos con el cuchillo entre los dientes, esperando el momento de que aparecieran. Llevo varios años siguiendo esta pesca en la lejanía, fijándome en el clima de cada año, en si la gente captura mucho, etc. Por desgracia, creo esta temporada primaveral, ha sido una de las más complicadas para iniciarse enserio. Digo esto, por dos cosas. La primera, que el clima en la primera parte de la temporada, ha sido bastante malo, limitándonos a salir contadas veces durante el primer mes y medio. No se si os acordáis, pero durante la primera mitad de la primavera, sufrimos temporal tras temporal. Hasta media temporada, no pudimos salir enserio.


Una vez mejoró el tiempo, empezamos a salir un par de tardes por semana. Durante esas salidas, tardando más o menos en encontrarlos, era raro era el día que no los veíamos. A veces se dejaban acercar y poder hacer algún lance y otras, estaban muy huidizos.

Ahora viene el segundo motivo por el cual ha sido una temporada difícil. Los que hagáis esta pesca o la sigáis, estaréis al tanto de los diferentes concursos/jornadas de marcaje que se realizan en nuestras costas y que para mi, a parte de redes sociales e información pesqueril de diversa índole, son un buen termómetro de lo que está sucediendo. En estos concursos, suelen participar unas 30, 40 o 50 embarcaciones, depende del certamen o del año. Normalmente, si el año es bueno, ves que se suelen dar capturas en buena parte de las embarcaciones, algunas veces capturando varios ejemplares en alguna de ellas, hay certámenes con mejor o peor fortuna, pero se ve una tónica positiva.

Este año, solo ha hecho falta ver los resultados de dichos certámenes. Capturando 2 o 3 atunes (a veces ninguno) en 2 días, entre las 30 o 50 barcas que participaban. Imaginaros la de salidas que habría que haber hecho con solo una barca, para invertir esas horas en las que todas esas barcas juntas han conseguido tan pobres resultados. Hay días que no los vieron y otros que no picaron.


Entonces, ¿cual ha sido el problema?. Supongo que variará por zonas, pero en la mía concretamente, el problema, no era que no hubiese Atunes, pues casi cada día los veíamos, normalmente en cantidad. Sino que, no estaban muy activos. Nada de ataques explosivos a sus presas, etc, si no que estaban comiendo plácidamente, delfineando en superficie, mientras comían una comida minúscula, casi como plancton o algún tipo de invertebrados marinos que flotaban a la deriva.

Había tanto Plancton, Krill o lo que fuera, ya que, no soy experto en determinar que clase de seres eran, que otro de los días que salimos a pescar, cerca de ellos, nos encontramos con una ballena gigante, concretamente un Rorcual Común, que igual que ellos, estaba dándose un festín. Esta ballena, es la más grande del Mediterráneo y la segunda más grande del mundo, pudiendo llegar a medir 24 metros y 70 toneladas de peso. Por hacer una comparación, un coche pequeño, pesa alrededor de una tonelada. Esta que vimos, rondaría los 15 metros. Si os fijáis en la foto de arriba, la aleta que sobresale en su parte trasera, no es la cola, que es plana, sino la aleta dorsal, quedando por detrás otros tantos metros de cetáceo hasta la cola. La cantidad de agua que mueve a su paso, es increíble, haciéndote tomar conciencia de lo pequeño que eres.

Si ya era un espectáculo poder presenciar esas cantidades de Atunes alimentándose en superficie, cruzarnos con ese coloso de los mares fue inolvidable. En el pasado ya vi delfines en libertad, pero el poderío de este animal dejaría en ridículo hasta el Atún más grande. Lógicamente, dejamos las cañas y estuvimos media hora disfrutando de ella, mientras peinaba la superficie, filtrando litros y litros de agua, cargada de comida.



Volviendo a la pesca...durante el mes y medio que pudimos salir, les lanzamos de todo, desde señuelos tropicales XXL, por arriba, por abajo, rápido, lento, hasta micro vinilos, todo ello lanzado en sus propias narices, incluso hasta notando como te rozan la linea al pasar a su lado y algún que otro rechazo a pie de barca, que nos puso los pelos de punta, pero nada, ha costado mucho hacerlos picar. Además, luego hay que sacarlo, que se dice fácil...

Hubo un día que salí a pescar solo (no se si fue la decisión más sensata), en el que había Atunes por todas partes y se dejaban acercar y lanzar, pero no picaban, pues estaban comiendo muy pequeño. Aún así, probé de todo y seguían sin picar. Harto de cambiar de montaje y señuelos, decidí acabar de pescar el resto de día con bombeta y vinilo de 6cm, ya que era lo más pequeño que tenía. Ya con las últimas luces de la tarde, obtuve la ansiada picada, pero me rompió el bajo y se marchó con el vinilo en la boca, por suerte no le costaría deshacerse de él. Creo que el problema, fue un nudo hecho con prisas, ya que solo iba con un equipo y cambié muchas veces de montaje durante la tarde, alternando el montaje de bombeta y vinilo con el de señuelos duros. Imaginaros Atunes atacando alrededor y ponerte a hacer los nudos a toda máquina con el corazón a mil... Pues eso es lo que sucede, que luego se rompen nudos.


Después de esa picada fallida y varios intentos más, por fin llegó el día. Había quedado con mi amigo Victor, el mar estaba calmado, pero el tiempo era un poco inestable. Ahora sol, ahora viento, ahora nubes... incluso nos llovió bien fuerte. Aun así, los atunes estaban ahí, dejándose ver cada poco rato y dejándose aproximar, pero como de costumbre no querían morder nuestros señuelos. Ese día, decidí jugármela y pescar todo el tiempo con bombeta y vinilo, ya que de todas las jornadas anteriores, era el único señuelo que arrancó una picada. No es la elección con la que sueño, ya que, ¿quien no desearía ver un ataque de un coloso a un Popper?. Pero había que hacer caso al sentido común.

Después de muchos lances, cuando ya casi lanzas monótonamente, sin pensar que el siguiente lance es el lance ganador, llegó el premio a la insistencia. Una vez más, los Atunes dejaron que nos acercáramos y lancé el Raglou en medio de los ataques. Tras unas vueltas de manivela, llegó el esperado momento... ¡Picada brutal! El freno está durísimo y noto con firmeza el impacto de la picada. La caña se arquea violentamente, clavo el pez varias veces y empieza una carrera fulminante que parece no tener fin. Los metros de hilo vuelan, tan rápido que el muelle de la carraca del Twin Power 14000XG, salta. La carraca ya no suena, pero la bobina sigue girando sin parar.


Cuando el pez afloja un poco y veo a donde apunta el hilo, me doy cuenta de lo lejos que se ha ido. Ya puedo empezar a recoger un poco de hilo y empieza el combate. Un tira y afloja en el que evito a toda costa perder tensión con el pez, bombeando y recogiendo cada vez que el pez no saca linea del carrete.

De repente, nuestra peor pesadilla, pierdo la tensión en la linea y pienso que el pez se ha soltado, empiezo a recoger a toda máquina por si no se ha soltado y está viniendo hacia la barca. Después de unos segundos de incertidumbre, parón brutal en la linea, vuelvo a encontrar al Atún al final de esta, ha habido suerte y no se ha desclavado. Efectivamente, el pez había cambiado de dirección y nadaba a toda máquina hacia la barca, tanto que no daba a basto en recoger linea sin tensión.

Con esa maniobra, el pez se mete debajo de la barca y empieza la segunda parte de la batalla, bombear el animal hasta la superficie. La batalla discurre en un plano vertical y podemos ver en la sonda a que profundidad se encuentra el Atún. Nos encontramos en un fondo de 55 metros y el se encuentra a unos 40 metros.


Durante los próximos 20 minutos, la batalla se vuelve extenuante. Repetidas veces consigo levantar el pez hasta los 15-20 metros y vuelve a pegar una carrera fulminante hacia el fondo, sumergiéndose de nuevo hasta los 35-40 metros. Es ahí cuando empiezo a preguntarme, que o como, hay al otro lado de la linea, ya que durante los días que hemos salido, hemos visto Atunes de todos los tamaños, mezclados en el mismo grupo, desde 10 o 15 kg hasta 50 kg o más.

El equipo que uso es potente y la batalla se está empezando a alargar más de lo que se supone que debería durar. Empiezo a pensar el por qué y solo veo dos opciones. Una de dos; o es un Atún de muy buen tamaño o hay un Atún de 15 o 20 kg, robado. No es la primera vez que alguien se tira varias horas peleando con un Atún, pensando que ha clavado el pez de su vida y luego era un Atún "pequeño" robado por el lomo o la cola. Si ese fuera el caso, el esfuerzo no merecería la pena, ya que realmente un pez de 20 kg, puede hacer que se te haga de noche peleándolo. Lástima que en esos momentos no se pueda saber.


Finalmente, después de una de cal y una de arena, momentos en los que, hasta piensas que igual no podrás sacarlo, empieza a verse un lomo plateado que emerge de las profundidades. Cuando consigo acercarlo al barco, nos damos cuenta de por que ha sido tan larga la batalla, es un Atún de muy buen tamaño y viene perfectamente clavado por la comisura del labio. Sin haber sufrido, ha podido darlo todo en la batalla.

Tras varios intentos, conseguimos subirlo a bordo. Nos invade la más grande explosión de júbilo y adrenalina que nunca haya tenido. Tremendo subidón, contenido durante la batalla, poder contemplar semejante animal, que según ojos expertos, rondaría los 45 kg de peso. Podríamos estar horas observando su belleza, pero por su bien, hay que actuar rápido. ¡Unas fotos rápidas y al agua! Estoy extenuado, la batalla de media hora me ha destrozado, entre otras cosas, la falta de técnica habrá hecho que me agote aún más, casi no lo puedo sostener y me cuesta faena alzarlo para liberarlo por la borda. Con un gran salpicón, desapareció de nuevo en el gran azul, habiéndome regalado la batalla más épica que jamás he tenido.



Espero que sea el primero de muchos. Ahora sí, con la tranquilidad que da, el haber saboreado la culminación de un objetivo, ya estoy soñando con ver un ataque a un Popper, pero es que, como dice mi amigo Ruben, "para sacar el primero, hay que pasar por el Raglou"... jajaja

Muchas gracias a Victor por estas pedazo de fotos, compartir esta experiencia y la ayuda prestada. Sin ti, no hubiera sido posible.

¡Un abrazo y buena pesca!

viernes, 27 de julio de 2018

BLUSPIN Pibara 190 - 190mm, 30,5gr - La víbora


El año pasado no pude salir a pescar todo lo que desearía, las obligaciones eran muchas, pero aún así, siempre había un huequecito para evadirse echando unos lances. Al no haber salido mucho, las capturas brillaron por su ausencia, especialmente las de Top Water, que por desgracia, es en las que hay que invertir más horas. Por este motivo, quedaron en el tintero, muchas de las reviews de señuelos Top Water, que esperaba poder hacer a lo largo de la temporada.

Hace un par de años, me enamoré a primera vista del señuelo que ocupa esta entrada. En él, tenía y tengo puestas muchas esperanzas. Se trata del BLUSPIN Pibara 190. Este es uno de esos señuelos que no ha sido creado por una gran empresa, si no, por un spinner italiano, llamado Ricardo Dessi, que empezó a fabricar este señuelo en madera y que finalmente ha sido llevado al mercado, gracias a la tienda italiana BLUSPIN, un negocio familiar, que ha sabido ver el potencial de este señuelo, para producirlo en plástico para el gran público.


Ricardo, eligió el nombre Pibara, porque en su idioma significa víbora, un nombre acertado, pues el fino y largo señuelo recuerda a una serpiente mientras zigzaguea suavemente por la superficie, ya que el principal atractivo del señuelo, es su movimiento WTD (Walking The Dog) clásico, que ejecuta a la perfección y de fácil manejo, eso si, manteniendo la puntera lo más cercana al agua posible. A parte de este movimiento WTD clásico, si le damos velocidad, puede también ejecutar un WTD más escandaloso, salpicando y armando jaleo, a medio camino entre WTD y Skipping.

Este señuelo, saca todo su potencial en días de aguas calmadas, ya que no se agarra mucho al agua, aunque si se anima con tacto y estando al tanto de las olas, para no sacarlo del agua sin querer, también se puede usar con algo de mar.


En cuanto a su manera de volar, su perfil afilado, alargado y 30,5 gramos de peso, le dota de un buen lance, que solo se ve afectado cuando hay viento lateral, aunque para mi gusto, si hay suficiente viento como para desestabilizarlo, ya no es el día se usar este señuelo, ya que el mar estará picado o directamente con olas, y ese no es su territorio.

Los acabados del señuelo son buenos y se ha pensado en él, como señuelo para grandes depredadores, como Tallahams y Palometón. Sus 19 centímetros de eslora, son perfectos para evitar que sea engullido por completo, evitando los cortes de linea. El plástico en el que está fabricado, es resistente y por dentro un alma de acero recorre su cuerpo, aportando solidez al anclaje de los triples.


Los triples, aún siendo de calidad excelente, son un poco finos. La captura que veis en las fotos, consiguió doblarme uno de ellos. Por contrapartida, están muy afilados y apenas se han oxidado, empezando a hacerlo ahora, tras horas de uso y pocos cuidados. Creo que una vez más, estamos ante el dilema de, hasta que robustez pueden ser los triples sin interferir en el lance y nado del señuelo. Personalmente, prefiero decantar la balanza hacia, poder tener un señuelo, que ejecute un vuelo o acción perfecta, ya que por desgracia, en nuestras costas, casi no disponemos de depredadores que nos puedan poner en apuros. El 99% de las veces, los anzuelos de la mayoría de señuelos serán más que suficientes.

Posiblemente hayan elegido estos triples bastante livianos, por que apenas interfieran en la natación del señuelo, ofreciéndonos ese WTD tan perfecto. En la caja del señuelo recomiendan un 1/0 si se le quieren montar anzuelos simples, cosa que probaré en breve, pero intuyo que no le beneficiarán, ya que un anzuelo triple, hace que un señuelo de superficie, agarre más agua que con uno simple y este señuelo con un perfil tan slim, ya va falto de agarre al agua.


Las libreas son resistentes, al menos las que tengo yo, que son pintadas. Alguna unidad, ya lleva horas suficientes como para que se hubiera desgastado más. Supongo que las que están elaboradas con holográfico, envejecerán antes, como sucede en la mayoría de señuelos, respecto a los que son pintados.

En cuanto a la gama de colores que ofrecen, opino que aún sin ser tan extensa como las de otras marcas más grandes, no dejará insatisfecho a nadie. Desde los amantes de los colores más fantasiosos y chillones como fluorescentes, camuflajes militares, etcétera, hasta los que buscan las imitaciones realistas de lisa, sardina, aguja y otras presas habituales, tendrán donde elegir.


En cuanto a su precio, en el mundo low cost que vivimos hoy en día, los 17 euros que cuesta en la web de la tienda italiana que lo fabrica, no lo hacen apto para cualquier bolsillo. Al margen de esto, considero que están bien invertidos. Se nos ofrece un señuelo innovador, original y de buenos acabados. También hay que recordar que estamos ante un proyecto a pequeña escala, llevado a término por un spinner y una tienda de pesca, que no pueden competir contra gigantes como por ejemplo Rapala, Daiwa, Shimano, etc..., que si quisieran, si que podrían ofrecernos unos mejores precios, pues realizan tiradas de fabricación a escala mundial. Al margen de esto, este señuelo no tiene nada que envidiar a algunos de las marcas citadas anteriormente, más bien al contrario.


Hace poco, ha salido a la venta su hermano pequeño, el Pibara 95, con un peso de 11gr. La verdad es que esta versión pequeña, se parece muchísimo al IMA Salt Skimmer, al SEASPIN Pro Q 90 y algún otro, de los que ya dispongo, así que no creo que lo adquiera, pero para quien no tenga paseantes sigilosos de esa medida, creo que puede ser un señuelo lubinero de primer nivel.

Como conclusión, uno de mis señuelos titulares para aguas calmadas. No tiene ninguna carencia relevante, si no todo lo contrario, un señuelo bien hecho, diferente y efectivo. Esperemos que nos de muchas alegrías durante las próximas temporadas. Habrá que estar atentos para ver como evoluciona este spinner y esta marca de señuelos y ojalá pronto, pueda hacer otra review de un gran señuelo...¡Bravo Ricardo!

¡Un abrazo y buena pesca!

martes, 10 de julio de 2018

En la sombra...

¡Hola a todos! ¿Que tal?

Ha pasado mucho tiempo, más del que desearía. El pasado Febrero, se cumplieron 3 años desde que empecé con esta aventura, aunque el mayor orgullo, claro está, no son estos últimos 11 meses, ya que por desgracia, ha pasado casi un año desde la última entrada.

Hoy en día, no dispongo del tiempo que desearía para invertir en el Blog. En este último año, han pasado muchas cosas en lo personal, la mayoría buenas, pero que me han robado tiempo de una manera exagerada, eso si, nunca he parado de pescar, de adquirir material, etc. La verdad, es que se me acumula el material, tanto en forma de artículos para el Blog, como en forma de fotos, vídeos, vivencias... pero no tengo tiempo para procesarlo. Si me pusiera a procesarlo, no podría ir a pescar, así que no puede ser. También podría hacer entradas rápidas y más escuetas sin dedicar tanto tiempo al texto y la fotografía, pero no me siento cómodo, ya que esto no es un trabajo y no hay fecha de entrega, prefiero tomarme mi tiempo y disfrutar con calma de cada entrada, que para eso hago el Blog.


En el tema que nos incumbe, lo referente a la pesca, hay dos muy buenas noticias:

La primera, la adquisición de una barca, que espero que me de muchas alegrías, aunque por ahora, también me ha supuesto un sinfín de gastos, algún que otro dolor de cabeza, horas de trabajo y puesta a punto. Durante estos meses he salido bastante de pesca, obteniendo buenos resultados y re-descubriendo un mar, que llevo viendo toda la vida desde la costa. A su vez, esto me ha supuesto un gran aliciente para mantener en ebullición mi pasión por la pesca, cosa que, por otra parte nunca me ha faltado, pero que ahora adquiere una nueva dimensión, abriéndose un mundo nuevo ante mi, con grandes retos por cumplir.

La segunda y no menos importante, es que he pasado a formar parte de la familia de la revista PESCA D'ILLES, en castellano: Pesca de las Islas, colaborando con ellos escribiendo artículos y tomando fotografías. Para el que no conozca esta revista, que a nivel estatal seréis muchos, se trata de una revista que se distribuye en las comunidades de parla Catalana (Islas Baleares, Catalunya y Comunidad Valenciana) y abarca la pesca tanto de costa, como embarcada y todas las modalidades, así que, no tengo freno para escribir sobre cualquier tema.


Es una actividad con la que estoy muy ilusionado y que igual que cuando creo entradas para este Blog, me reporta mucha felicidad. Además ha venido de la mano de una gran persona, con la que siempre he tenido muy buena relación y a la que gustaba mucho el contenido del Blog, ofreciéndome finalmente, la oportunidad de crear el mismo tipo de contenido para la revista, cosa que me llena de satisfacción. Desde aquí quiero dar las gracias a Pere por el trato recibido. Eso sí, consume mucho tiempo, así que, es otro factor que ha hecho decrecer las entradas del Blog.

Intentaré, en la medida de lo posible, ir realizando entradas para el Blog, aunque si me veis un tiempo sin postear, no creáis que dejé el tema, sigo "trabajando" en la sombra...

¡Un abrazo y buena pesca!

miércoles, 26 de julio de 2017

Jig Casting, ¿La técnica más polivalente?


Si hay una técnica que ha demostrado una polivalencia extrema, tanto en la variedad de especies capturadas, como en su uso; en diversidad de escenarios, estado del mar y condiciones climáticas, esa es el JIG CASTING, que traducido al castellano, sería lanzamiento de jigs. Vamos a hacer un repaso de las maneras en las que se puede usar y como optimizar su uso, dependiendo de las situaciones que nos vayamos encontrando en acción de pesca.

¿Que es un Jig? Es un señuelo metálico, que suele estar hecho de plomo, ya que es un metal con una relación peso-volumen muy alta, cosa perfecta para lanzar lejos. Los fabricantes, se las han ingeniado para ir un poco más allá y en estos últimos años, han sacado al mercado jigs hechos de Tungsteno, que es otro metal con la relación peso-volumen aún más alta que la del plomo. Así pues, vemos que el peso volumétrico del plomo, es de 11,34kg/dm3 y el del Tungsteno, de 19,10kg/dm3, con lo cual, a igual volumen, un jig de Tungsteno pesará casi un 40% más que uno de plomo. Con ello, podemos conseguir, hacer señuelos más pequeños comparados con uno de plomo del mismo peso. La parte mala del asunto, es que los jigs de Tungsteno, son bastante más caros que los de plomo. El Jig, es un señuelo que se pierde fácilmente, dependiendo de la experiencia que tengamos y la dificultad de los pesqueros que frecuentemos. Por lo que veo en mis círculos, los de Tungsteno, no se usan mucho, pues no está la cosa para ir dejando tanto dinero enrocado por el fondo.


Para empezar, vamos con la que para mi es una de sus mayores virtudes; el lance. Hay pocos señuelos capaces de lanzar tanto como un Jig. En un día sin viento, conseguiremos lanzamientos de récord, pudiendo abarcar mucho terreno en cada lance y en días con mucho viento, nos permitirán como mínimo, lanzar sin que nos los devuelva el viento, pudiendo pescar en condiciones, en las que con otros señuelos sería casi imposible. A parte de por causas meteorológicas, otra situación en la que necesitemos un lance largo, puede ser si vemos actividad depredadora lejos de la costa, normalmente fuera del alcance de la mayoría de señuelos de plástico, una de las pocas opciones efectivas, será un jig.

La máxima expresión de pescar a jig casting un día con viento o mala mar, es la utilización de un Chivo, un señuelo tradicional español, semejante a un jig artesanal de plomo (que al fin y al cabo son un jig) y pelo de chivo en la cola. No hace falta mucho más que este pedazo de metal para pescar unas Lubinas en pleno temporal. Además de ser efectivo y aguantar mucha mar con su gran peso, nos da la ventaja, de poder lanzar desde fuera de la zona de peligro, donde impactan las olas, sin miedo a perder muchos metros de lance.


Otra de sus mejores características, es la de poder sondear todas las capas de agua, si estamos en un pesquero con cierta profundidad. Si vemos que no hay actividad en las capas superiores, podemos dejar descender el jig unos metros después del lance y empezar la recogida por una capa de agua más profunda, dejándolo incluso tocar fondo antes de empezar la recogida si el fondo es de arena. Si nos encontramos pescando en un fondo rocoso, hay que extremar las precauciones e ir probando progresivamente cuanto dejamos hundir el jig antes de recoger, ya que si toca fondo, las posibilidades de perderlo son muy altas. Yo recomendaría, que si no se conoce un pesquero, se pruebe primero con un jig que no te importe perder, de esos que ya se han puesto feos del uso, o de alguno muy barato. Aún así, he tenido capturas con jigs que ya estaban destrozados y sin apenas color. Eso demuestra lo efectivos que son estos señuelos. Aquí podéis ver como este Jurel, no se lo pensó dos veces y atacó a un Jig en mal estado y sin apenas brillo.


En cuanto a la manera de profundizar, cada jig lo hará de una manera diferente, influenciado por su peso y forma. Por el peso es evidente, que a más peso más velocidad de profundización. La otra variante es la forma. Es aquí donde podemos jugar un poco más a la hora de elegir un jig con una u otra acción. Los jigs profundizan más rápido mientras más largos, afilados y planos son. Por el contrario, mientras más cortos, rechonchos y con curvas son, más lento profundizan, más erráticamente descienden  y más destellos hacen durante el descenso, cayendo con un patrón parecido, al que caería una hoja de un árbol.

Por poner dos ejemplos, si solemos tener picadas a medias aguas, elegiremos un jig que caiga lento y se mantenga todo el tiempo posible en la zona caliente. Otra situación en la que recurriríamos a un jig de caída lenta, sería si vamos a un pesquero del que no conocemos el fondo o sabemos que lo tiene de roca y hay mucho riesgo de perder un jig nada más tocar fondo, también podríamos elegir uno que cayera más lento, para tener más margen de reacción en la caída. No creáis que doblaréis el tiempo de caída, pero cuando se le coge el tranquillo, te ofrece algún segundo más que se puede aprovechar bien. En el caso contrario, imaginemos que estamos en una zona de mucho calado, ya sea en barca o desde costa, con una nula actividad en las capas superficiales y nos interesa ir al fondo, elegiremos un jig largo y de perfil cortante para bajar lo más rápido posible y no perder el tiempo durante la larga bajada.

En estos últimos años, en la pesca desde barco, ha ido ganando terreno el Slow Jigging, que consiste en usar jigs  de caida super lenta, siendo estos muy ovalados y casi redondos y proporcionando caídas ultra lentas (para lo rápido que profundiza habitualmente un jig), pudiendo mantener el jig en la zona caliente mucho más rato que uno de los tradicionales. Poco a poco, también han ido saliendo al mercado modelos de jigs para lanzar desde costa.


Mientras utilizamos un jig para prospectar diferentes capas de agua, puede ser que recibamos una picada en el momento en que estamos dejando profundizar el jig, con lo cual hay que estar atentos al hilo que sale de la bobina abierta, por si empezara a salir más lento o rápido de lo habitual, lo cual indicaría que un pez ha cogido el jig a la caída. Si se trata de una presa en condiciones, nada más cerrar el pick up, nos encontraremos con una clavada de las que quitan el hipo.

La forma, además de hacer que baje más o menos rápido, también influirá en la natación del jig. Si miramos que natación realiza un jig al caer hacia el fondo, veremos que hay algunos que simplemente por ir descendiendo ya parecen un pez moviéndose, en cambio hay otros que caen de una manera más inerte. También veremos de que manera influye la forma si realizamos una recogida lineal, pues los jigs a pesar de ser un trozo de metal, carente de babero ni contrapesos, también tienen su propia natación (un poco básica a comparación de otros señuelos), habiendo de nuevo otros que naden más o menos a raíz de la forma. Aquí podemos ver unos cuantos perfiles diferentes.


Volviendo al tema del lance, no todo es el jig y su forma, si no que para sacar todo el jugo posible a este aspecto, también habrá que tener en cuenta otros factores como la linea. Ajustando la linea y equipo al Jig que se lanza, se consiguen muy buenos lanzamientos, incluso de Jigs pequeños. Pescando a Jig Casting ligero, lanzo jigs de entre 5 y 18gr. Parece mentira lo lejos que puede llegar un Jig de 10gr, lanzado con una caña de acción 10-35gr y una linea trenzada de 0,10mm. Esto nos brinda la oportunidad de poner señuelos muy muy pequeños a unas distancias más que respetables, pudiendo ofrecer engaños diminutos, a peces que son extremadamente exigentes con la medida de sus presas. Hablo de pequeños depredadores, como por ejemplo de Jureles y Jurelas, Obladas, Palometa Blanca, alevines de Serviola, etc... que suelen comer alevines de pequeño tamaño. Con otro tipo de señuelos, como por ejemplo vinilos, sería imposible hacer un lance de 50 metros con una muestra de 10gr.

Si queremos buscar algunos peces de los antes mencionados, deberemos ser muy cuidadosos eligiendo la medida y peso del Jig, ya que por ejemplo, un jig de 10-20gr y otro de 30-40gr, son muy parecidos en tamaño, quizás el grande mida 1 o 2 cm más que el pequeño y sea un poco más rechoncho. Esa diferencia que para nosotros es mínima, puede hacer descender el número de picadas de forma alarmante. Gracias a la imagen de debajo, os podéis hacer una idea de cuanto se puede afinar al elegir un señuelo, parecido al pez pasto del que se están alimentando los depredadores. Este pequeño alevín, fue robado mientras lanzaba en medio de un banco que estaba siendo atacado por las Jurelas. No hace falta decir que hubo multitud de capturas...


En días de pesca de Jureles, Jurelas y Obladas, he podido comprobar como algún compañero que lanzaba un Jig de 30gr, tenía muchas menos picadas que yo lanzando uno de 10gr. Tenía menos de la mitad de picadas que yo. Además, muchas de las que tenía, no clavaban, ya que un Jig más grande, siempre lleva un triple o anzuelo simple de mayor tamaño, que dificultará la clavada de los peces con la boca más pequeña. Todo va a proporción.


Otra de sus virtudes, es el amplio abanico de escenarios en los que son efectivos y el abanico de movimientos que se les puede dar. En cuanto a escenarios, son super efectivos en pajareras desde barca, permitiéndote lanzar desde lejos sin ahuyentar a los peces. Además muchas veces comen presas muy pequeñas, cosa que podemos ofrecerles perfectamente con un pequeño jig. Pescando a spinning ligero, disfrutamos como enanos con los bancos de pequeños Atunes y Bacoretas, que atacaban sin miramientos a un jig bien elegido en tamaño y color. También es posible usarlos desde barca como si hiciéramos jigging. Dejándolos caer al fondo y realizar una recogida ascendente a tirones.



Pescando con ellos a medias aguas realizando un rápido Twitching, emitimos muchas vibraciones, que atraen a los depredadores. Uno de los más voraces, son las Agujas, que se abalanzan sobre el señuelo en masa, ya que estos peces forman grandes y hambrientos bancos, que no dejarán que otra cosa vea el señuelo.


Cuando los peces están muy activos, se puede pescar con ellos incluso a Skipping, como si de un Ranger se trataran. Hemos tenido días increíbles pescando Llampugas con esta técnica. Es increíble traer el jig a toda velocidad, saltando por encima de la superficie y ver como un banco de Llampugas va tras él, fallando ataques una y otra vez, hasta que aflojas un poco la velocidad y ya al lado de la barca, ves perfectamente el ataque final de alguna de ellas, arremetiendo contra el jig. Esta recogida da sus frutos cuando hay mucha actividad y hay una gran competencia entre los peces. Literalmente se pelean por cogerlo antes de que otro lo haga.... ¡Brutal!


En verano, lo he pasado en grande en playas someras, no hace falta más que un equipo ligero y unos jigs de 5 o 7gr, metido en el agua hasta la cintura y pasar la tarde sacando Palometas Blancas. Recogidas rápidas con Twitching rapidísimo y llegar a sacar decenas. Eso si, los mejores días, estaba el agua turbia, es así como se tiran sin dudarlo. Con agua cristalina también pican, pero están más recelosas.


En la playa hemos tenido alguna sorpresa más, pues de vez en cuando, hemos tenido alguna captura de Tembladera. Esta no es una captura tan extraña como pueda parecer, ya que somos 5 amigos, los que ya hemos sacado alguna con señuelos. Todas ellas venían clavadas por la parte cercana a la boca, cosa que denota que se han tirado al señuelo y no han sido robadas mientras arábamos el fondo con nuestro señuelo. Lo siento por la calidad de la foto, pero es la única que tengo de una pescada con Jig, en este caso, un Mucho Lucir de 60gr. Las otras han sido con un Minnow, con Egis y con un Vinilo. Parece que no le hacen ascos a nada que vaya bien cerca del fondo...


En cualquier pesquero con un poco de profundidad, se pueden recoger a dientes de sierra. Esta es una de las recogidas más clásicas. Se deja caer el Jig hasta el fondo y se empieza una secuencia de tirón hacia arriba - recoger hilo sobrante - tirón hacia arriba... y así varias veces. Cada varios tirones, se pueden hacer pausas de unos segundos, para dejar que el jig vuelva a descender unos metros a la profundidad inicial. Entre tirones verticales, podemos introducir un poco de Twitching, dando unos cuantos tirones laterales, con la caña en posición horizontal. Normalmente, la picada la recibimos a la caída, entre tirón y tirón, con lo cual, cuando vayamos a dar el siguiente tirón, nos encontraremos con una brutal parada en seco del jig. Son unas picadas muy contundentes y divertidas. Este Serrano, fue cogido con un equipo ligero y picó muy cerca del fondo, ¡arriesgando el Jig al máximo!


Con ellos, he llegado hasta sacar capturas pescando en la misma rompiente de las rocas. Un día me encontraba en las rocas que veis en la foto de debajo, cuando vi pasar de derecha a izquierda un grupo de 5 o 6 Lubinas. En ese momento, tenía puesto un Egi, ya que era temporada de Sepia y no quería dejar escapar la oportunidad de completar la jornada con ellas. Mientras sacaba el Egi del agua, éste les pasó por delante y ni se inmutaron. Mientras tanto, las Lubinas se perdieron en medio de la espuma.


Por suerte, había dejado 4 o 5 señuelos a mis pies mientras iba alternándolos. Rápidamente, cogí un Jig y lo lancé en medio del espumero, avanzándome a la trayectoria que llevaban las Lubinas. Después de darle unos cuantos tirones... parón en seco de señuelo y buena doblada de la 10-35gr. Por un momento pensé que había enrocado, pues donde lancé no habría ni un metro de agua y las rocas estaban repletas de vida marina en la que enrocar el triple fácilmente. Por suerte, una buena carrera me indicaba que alguna de la Lubinas había sucumbido. Tras una bonita y arriesgada batalla, pues varias veces estuvo a punto de rozar el 0'10mm contra las rocas, salió esta preciosa Lubina.


No es la primera que capturo en estas circunstancias, pero si la primera a pez visto en estas condiciones. Eso sí, ninguna de las capturadas con pequeños jigs, ha pasado de 1kg. No se si el azar ha querido que así sea, o es que las grandes no se sienten atraídas por este diminuto engaño. Aún así, no es la mejor técnica para pescar Lubinas y hay que considerar estas capturas puro azar, ya que lo más probable si intentamos pescarlas así, es que perdamos un jig tras otro. Lo ideal para ir rascando rocas sería un vinilo.


Para finalizar el post, un poco de novedad en el mundo del Jig. A pesar de ser un señuelo que parece no poder evolucionar mucho más, la mente de los diseñadores parece no tener límites y nos han ido regalando novedosos Jigs, que realizan movimientos nunca imaginados para este tosco señuelo.

Desde barca, el Slow Jigging ha ido ganando terreno y desde costa, han salido algunas ideas muy originales, como estos Sea Ride de la casa japonesa Blue Blue, que en 2012, sorprendió con estos Jigs. He comprado un par de ellos en 20 y 40gr, con la intención de probarlos esta temporada y ver si a parte de pescar pescadores, pescan peces. Si buscáis algún vídeo por Youtube, veréis que tienen un movimiento muy especial.


Espero que me sean útiles con peces muy recelosos, como por ejemplo las Llampugas a final de temporada, que el año pasado, no picaban a los jigs tradicionales como lo hacían al principio de temporada y que aún así, costaban de pescar con pequeños vinilos. Con estos jigs, espero que pierdan esa cautela con la que observan los ya conocidos jigs y vinilos que les llevamos ofreciendo toda la temporada y ataquen a un movimiento que nunca antes han visto. El tiempo dirá si así es.

Así que ya sabéis, aunque no toméis el Jig Casting como vuestra disciplina principal, no olvidéis llevar siempre algún Jig encima, son fáciles de transportar y nos pueden salvar la jornada.

¡Un abrazo y buena pesca!