lunes, 12 de septiembre de 2016

Objetivo cumplido: ¡Llampuga desde costa con DUO Tide Minnow Slim FLYER 140 Advance Line!


Objetivos, objetivos y más objetivos. Así es el día a día de un apasionado de la pesca. Momentos y capturas que nos quitan el sueño. Una captura más grande, una especie nueva,...  ¿Quien no ha soñado conseguir el más difícil todavía?. En mi lista, muchos objetivos y sueños cumplidos, pero quizás aún más por cumplir. Esta jornada quiso regalarme uno de los momentos soñados, pescar una Llampuga desde costa.

Son ya unos cuantos años intentando conseguir este preciado instante, que dependiendo de cual sea tu zona de pesca habitual, cuesta bastante conseguir. No será lo mismo conseguir una Llampuga desde costa, para alguien que viva en las Baleares, donde tienes caídas impresionantes de 20 y 30 metros hasta el fondo en la misma orilla, que para alguien de mi zona con calados de 3, 4 o 5 metros, igual que tampoco será un gran trofeo una Lubina de 3kg para alguien del norte y si para ese pescador de las Baleares, donde apenas tienen Lubinas XL a comparación de otras especies.

Nunca he coincidido un día con ellas, solo de oídas, sé que alguna vez se habían acercado a mis spots habituales, para después, desaparecer sin fecha de retorno. Recuerdo aún con mucha ilusión un día de hace un par de años, fue en una salida en barca, las pudimos localizar, pero tras un breve ataque a peces pasto, desaparecieron tan rápido como llegaron. Desde entonces, ni rastro, ni desde orilla ni en barca.

Por fin, hace un mes pude pescarlas desde barca por primera vez, fue todo un espectáculo, había muchas y muy activas, fue un estreno por todo lo alto, regalándonos picadas y más picadas en cada lance. Eran aún pequeñas, rondarían los 300 o 400 gramos, pero con el equipo ligero, fueron una gozada. Entre los tres amigos que íbamos, sacamos decenas, todas liberadas y a seguir creciendo. Cuando finalizamos la salida, pensé; "Gracias y hasta dios sabe cuando..."


Como siempre digo, si hay algo imprevisible en este mundo, es la pesca. Hace una semana, me encontraba pescando a spinning ligero en un espigón. Ya había tenido alguna captura, pescando con micro jigs, unas Agujas, alguna pequeña Serviola que no pude sacar y a jerking con el Tide Minnow 140, un Tallahams de kilo y medio aproximadamente, que fue devuelto a su medio. Llevaba tres horas pescando y valoraba retirarme en breve.

Al haber sacado el Tallahams, continué pescando a Jerking con el Tide Minnow 140, por si algún otro gran depredador merodeaba la zona. Mientras iba lanzando y lanzando sin rastro de actividad, iba mirando el mar y orillas en todas direcciones. Era un día de bastante corriente, aunque no mala mar, pude observar a lo lejos una caja de fruta que la corriente traía hacia mi posición. Los lances pasaban, la caja llegó a mi altura y pasó de largo. Mientras la veía pasar, pensé ¿te imaginas que hubiera Llampugas ahí debajo? jajaja... La verdad es que no dediqué ningún lance preciso alrededor de la caja, ya que tenía puesto un señuelo que no consideraba muy apto para Llampugas, es más, la tuve en cuenta para no pasar excesivamente cerca y engancharla sin querer y que me cortara el hilo, pues pescando con un 0,10mm, cualquier roce con una madera te corta la linea al instante.

La caja ya estaba a unos 20 metros pasada mi posición, cuando al poco de iniciar un lance... ¡BUM! parada en seco del señuelo y una primera carrera bastante potente, al poco, ¡un salto!. Fue todo tan fugaz que no pude identificar al pez. Notaba unos coletazos muy rápidos, típicos de peces de poca envergadura. Creía que un pequeño Tallahams habría picado, pues son muy nerviosos. Al momento, ¡otro salto!, esta vez si que pude ver la captura, ¡una Llampuga! La verdad es que estaba alucinando, pues no sabía como de habitual es que ataquen señuelos de 14cm. La mayoría de veces, veo que se pescan con señuelos pequeños y la vez que las pesqué, fue con jigs de 15grs.


Tras una bonita batalla, salió esta Llampuga de 800grs. Como siempre muy nerviosas dentro y fuera del agua, no había manera de cogerla. Entre bote y bote, se clavaba y desclavaba los triples en varios sitios, entre ellos las agallas y el ojo. Cualquiera le echa mano firmemente con un minnow clavado. No quiero pensar lo que debe ser tener clavado un minnow en la mano con un pez de estos al otro lado... Con las Llampugas de la barca ya vi lo difíciles que son de manejar, aunque al pescarlas con jigs con anzuelo simple, no había miedo por agarrarlas sin mucha precaución. Tras unas fotos y desanzuelarla, intenté reanimarla, pero fue imposible, además los peces con heridas en los ojos, son unas de las que tienen una tasa de supervivencia más baja, así que esa noche cenamos Llampuga.

No hay palabras para describir a estos peces, bellos donde los haya y totalmente diferentes al resto de peces que tenemos en el Mediterráneo. Unos colores impresionantes, a los que las fotos no hacen justicia, regalándonos unos preciosos cambios de color, ya sea por el momento de actividad en que se encuentren o cuando están muriendo, pasando en mi caso de un verde/dorado a unos tonos azulados impresionantes. Estoy deseando volver a toparme con ellas, esperemos que esta vez pudiéndola devolver al sitio donde merece estar, el mar.

¡Un abrazo y buena pesca!

martes, 30 de agosto de 2016

SAVAGE GEAR Sandeel & Sandeel Slug - 10cm, 10gr.


Para este post, dejaremos de lado el Heavy Spinning del post anterior, para irnos directamente al polo opuesto, el Light Spinning. Hoy hablaré de dos de mis vinilos preferidos para pescar ligero. Los uso con una caña de acción 10-35gr y un carrete tamaño 2500, cargado de trenzado de 0,10mm y bajo de fluorocarbono de 0,27mm. Como podéis ver, se usarán para pescar muy fino, en busca de pequeños y medianos depredadores.

Estos dos vinilos de la marca SAVAGE GEAR, son ya unos clásicos. Se trata del modelo Sandeel y el modelo Sandeel Slug. Por si no los conocéis, en la foto que encabeza el post podéis ver la diferencia entre ambos. En la parte superior, podréis ver al Sandeel, con su cola tipo pala, todo un clásico lubinero. En la parte inferior, al Sandeel Slug, el cual prácticamente carece de cola. Cada uno nos ofrece unas características y movimientos totalmente diferentes, así que dividiré en dos partes individuales este post. Empecemos por el Sandeel.

SANDEEL:


Este vinilo se ha convertido en mi preferido para pescar Lubinas en la rompiente de la playa. Se que lo hay en muchos tamaños, pero la mayoría de Lubinas de mi zona son pequeñas y entran muy bien a este vinilo en 10cm. En el norte, donde se usa desde hace años, se usa en medidas que aquí consideraría XL, las cuales descarto por el poco mar que tenemos y la ausencia de Lubinas XXL. De los colores que tengo, el blanco es el que mejores resultados me ha dado, aunque también es el que más he usado. Ya sabemos que el señuelo o color que más pesca es el que está más tiempo en el agua.


Las condiciones en las que lo utilizo, suelen ser con el mar mas bien fuerte, o que como mínimo haya un poco de ola. Lo único que necesito para salir a pescar Lubinas con este pequeño vinilo, es que no haya mucho viento (o que dé de espaldas) y en el momento del lance, no dudar en acercarme unos pasos hacia el agua cuando baja la ola, pues ganaremos unos 10 metros de lance, que no son pocos hablando de un vinilo tan liviano. En fotos que pongo en este post, se ve el estado del mar, son días en los que he capturado las Lubinas que veis.


En cuanto al movimiento, lo recojo lineal con algún leve toque de puntera. La velocidad más bien baja, intentando recoger lo más lento posible, pero a la velocidad mínima a la que la cola se mueva. Nunca por debajo de esa velocidad, pues apenas sería atractivo para un pez, costándole mucho más de localizar entre las turbias y movidas aguas, al no hacerse notar con las vibraciones generadas por la cola.

Aunque lance 20 o 30 metros con condiciones favorables, la mayoría de picadas se producen casi en el mismo escalón de la playa, así que prestad especial atención durante esos últimos metros y no deis nunca por finalizado el lance hasta que el vinilo esté en seco, recogiendo correctamente hasta el último momento.


Una cosa a tener en cuenta y que me ha funcionado muy bien, es que como os he dicho, lo usaremos con un mar mas bien fuerte, en el que las olas abunden. Durante la recogida del vinilo, notaremos que hay momentos en que las olas empujarán el vinilo hacia la playa en el momento de alcanzarlo y otros en los que notaremos que la ola nos succiona el vinilo, notando nosotros que tenemos que hacer más fuerza para recoger.


En el primer momento, donde casi dejamos de sentir el vinilo por unos momentos, por que las olas nos lo traen hacia la orilla, quitando tensión en el hilo, no podemos hacer gran cosa. Durante ese momento el vinilo casi no actuará, simplemente seguir recogiendo tal cual. Pero una vez la ola ha pasado, y la siguiente ola empieza a succionar nuestro vinilo, podemos hacerlo aún más atractivo, dejando de recoger mientras la ola succiona. Al hacer esto, nuestro señuelo, queda estático en la misma posición, pero moviendo la cola muy rápidamente mientras el agua va mar adentro, creando el efecto de un pequeño pez que es succionado por la ola y está tan en apuros, que no puede ni avanzar en contra de la corriente, siendo una presa fácil para una Lubina. Si prestamos un poco de atención a la recogida que hacemos, lo podremos hacer con cada ola, alargando el lance, ya que a lo largo del mismo, tendremos el señuelo múltiples veces nadando estáticamente. Esto es aplicable a todos los señuelos, ya sean minnows o vinilos.


No hace falta decir, que uno de los mejores sitios para esta técnica, es el mismo escalón de la playa. En esos últimos metros antes de poner el vinilo en seco, hay una gran fuerza de las olas que suben y bajan en la rompiente y que nos proporcionarán unos segundos preciosos antes de finalizar cada lance. Muchas de las picadas las tengo en ese instante, y es que las Lubinas merodean las playas a lo largo del bancal y del escalón de la orilla ocultas entre la nube de arena en suspensión, buscando presas despistadas o en apuros, algún pez o cefalópodo muerto, o gusanos y cangrejos de arena desenterrados por el continuo vaivén de las olas.


Otra cosa positiva, es que como la mayoría de vinilos, va armado con un azuelo simple. Gracias a ello, es muy fácil desanzuelar y devolver al mar a las lubinas, haciéndoles una herida mínima. Incluso esta que tragó el vinilo por completo, pudo ser devuelta en perfectas condiciones. Eso si, no creáis que por tener un simple vais a perder picadas. Si observáis las fotos, veréis que la gran mayoría clavaron perfectamente alrededor de la boca, en zonas duras, así que casi imposible perderlas y más pescando en playa.


El único aspecto negativo de este vinilo en 10cm (cabeza 2cm y cuerpo 8cm), es que no lo venden suelto. La única manera de hacerte con él, es en el kit SANDEEL & SLUG 10cm, 10gr, que incluye 2 Sandeel y 2 Sandeel Slug. Lo bueno es que no es excesivamente caro y que os podrá servir de toma de contacto con estos 2 vinilos. Lo malo, es que cuando quieres más, tienes que seguir comprando Kits.

Si no queremos comprar más Kits y ojeamos el mercado, nos encontraremos con una buena confusión. En las tiendas que lo venden, encontraremos una cola de Sandeel de 100mm, que aparentemente es la misma que la del Kit, pero veremos que nos la proporcionan para montarla con cabeza de 16gr. Esas colas, realmente pertenecen al modelo de Sandeel 12,5cm, siendo la cabeza de 2,5cm y la cola de 10cm. Para mi zona y equipo de Light Spinning habitual, ya se sale un poco de medida y peso, descartándolo para el light spinning y pasando a usarlo en un spinning medium.


En cuanto a la calidad de materiales de fabricación, estoy más que satisfecho. La cabeza plomada acaba machacada como cualquier otra, de tanto arrastrar por arena y rocas. El anzuelo es de buena calidad, pincha perfectamente y no ha fallado ni una clavada. En cuanto al vinilo en si, guarda una buena relación entre ternura y resistencia. Por poner un ejemplo que todo el mundo conoce, no es tan tierno y frágil como un Black Minnow, que rompe al mínimo tirón, aunque se mueve igual de bien y aguanta muchas picadas sin romperse. He sacado muchas Lubinas con cada vinilo antes de que se rompiera un poco alrededor del agujero por el que sale el anzuelo y aun así seguía siendo perfectamente utilizable, sin escurrirse de la cabeza plomada.

Después de este vinilo que he dedicado a tanto mar movido, vamos ahora a por su hermano, que utilizaremos en un entorno y condiciones climáticas diferentes, en busca de otras especies.

SANDEEL SLUG:


Cambiamos ahora de tercio y dejamos las Lubinas y sus turbias agua para adentrarnos en una técnica y especies mucho más Mediterráneas. El Sandeel Slug, es amante del agua en calma, poco viento y depredadores más rápidos y agresivos que la Lubina.

En cuanto a la fisionomía del señuelo, podemos observar 2 grandes cambios respecto al Sandeel. Empezando por la cabeza plomada, es más larga, plana y picuda y continuando por el vinilo, aparece el más evidente. La falta de esa cola tipo pala, quedando aquí reducida a su mínima expresión. Esta diminuta cola, genera unas pequeñas vibraciones si recogemos en lineal. Supongo que alguna picada desencadenará, pero no he podido comprobarlo, ya que nunca lo uso en recogida lineal.


Este vinilo despliega todo su potencial en recogidas a tirones, dejando el hilo sin tensión entre tirón y tirón, produciendo la acción que se conoce como DARTING. El vinilo responderá a esta recogida haciendo un avance errático en zig-zag de una manera muy eléctrica, que vuelve locos a los depredadores. Los tirones los daremos hacia arriba, pero si se da la situación de que el viento o mar nos generen incomodas combas en el hilo que nos imposibiliten notar el señuelo al otro extremo del sedal, también podemos darlos lateralmente o hacia abajo. La velocidad puede ser de alrededor de 1 tirón por segundo, aunque podemos relentizarlo o acelerarlo según convenga.


Este movimiento es uno de mis preferidos y de los que desencadena los ataques y picadas más brutales. Si no sabéis lo que es clavar una buena Serviola o Palometón a light spinning, encontrándoos con una picada y carrera fulminante al dar uno de los tirones, deberíais probarlo, pues son especies que entran de maravilla a estos vinilos con acción Darting y que van a hacer sonar la carraca del carrete a base de bien.

Estas Serviolas juveniles pueden daros las mayores alegrías practicando la pesca ligera, con carreras y sacadas de hilo dignas de peces de mayor envergadura. Son puro nervio y agresividad. Y ya sabéis, ¡foto y al agua!, que son de talla escolar.


Las capturas habituales a medias aguas, son Jureles y Jurelas, Obladas, Serviolas, Espetones, Agujas, Palometones, Llampugas... Si dejamos caer el vinilo a fondo rocoso y vamos dando tirones que no lo hagan ascender mucho, estaremos en territorio de peces de como Serranos y Vacas Serranas, Meros, Abadejos... Por el contrario, si el fondo es arenoso, nos encontraremos con peces Lagarto, Arañas... Sueño con el día en que clave algún tipo de pez plano como un Lenguado, Rodaballo, Raya, etc, mientras rastreo un fondo arenoso. Esperemos que llegue... jejeje


Un aspecto delicado a tener en cuenta, es que si al Sandeel, habitualmente le entran Lubinas, que carecen de dientes y será raro perder alguna unidad si no es por enroque, con el Sandeel Slug la cosa se complica, pues empiezas a encontrarte con depredadores con muchos dientes, como los Espetones.

Con este Espetón, hubo suerte pues clavó de la manera ideal y no se acercó al bajo. La sangre que tiene en la cabeza, no es de la clavada del anzuelo. Como muchos peces, a veces se producen más daño golpeándose contra las rocas intentando desanzuelarse, que lo que el anzuelo les hubiera herido. Por suerte, es más aparatoso lo que se ve en la foto, pareciendo mucha sangre mezclada con el agua, que lo que realmente fue. Se fue nadando perfectamente.


No se cuantas unidades he perdido ya por su culpa, pues lo engullen por completo y te cortan nada más dar la clavada. Algunos como podéis ver los he sacado in extremis. Es un riesgo que hay que correr, tanto por usar bajos finos del 0,27 en mi caso, como por que si subimos el tamaño del Slug al de 14 o 16cm, no vamos a tener muchas picadas de especies menores que buscamos, como esta oblada.


Los materiales de fabricación tienen las mismas características que los del Sandeel. Buena cabeza plomada, buen anzuelo y un vinilo bastante resistente. Lo malo es que al encontrarnos con los Espetones, el vinilo durará pocos lances, igual que cualquier otro al encontrarse a un pez con esa dentadura. No queda otra que correr el riesgo, pues muchas de las especies que también nos entrarán al Sandeel Slug, comparten hábitat y costumbres con ellos.


Como aspecto positivo a diferencia de su hermano Sandeel, el Sandeel Slug si que lo venden suelto, en packs de 6 cuerpos de 10cm y packs de 4 cabezas plomadas de 7gr, las Sandeel Micro Jig Head. El repertorio de colores es muy bueno, me los compraría todos, pero hay que elegir algunos. En ese caso me quedaría con el blanco, el que más capturas me ha dado, aunque supongo que a parte de ser un color muy pescador, es por lo que siempre os digo, el que más pesca es el que...


Como ya veis, este, igual que la gran mayoría de vinilos, va armado con un anzuelo simple, que provoca pocos daños a los peces y nos da una gran facilidad para soltarnos en perfectas condiciones. Todos los peces de esta entrada, menos el Espetón de debajo, han sido liberados, tanto por filosofía de pesca, como por que son ejemplares juveniles de especies mayores. Pon tu grano de arena y haz que en unos años los podamos pescar bien entrados en kilos, brindando combates memorables.


¡Un abrazo y buena pesca!

jueves, 4 de agosto de 2016

El fin de semana perfecto: Locura de Tallahams con Daiwa Saltiga Popper y Duo Tide Minnow Slim FLYER 200 Advance Line


Un fin de semana de Mayo, viajé al Delta del Ebro con mi pareja, me disponía a pasar unos días de sol, playa y pesca. El plan; pescar desde tierra el viernes por la tarde, alquilar una barca el sábado y pescar el domingo por la mañana desde tierra.

El fin de semana estaba programado desde hacía tiempo. Alojamiento reservado, barca reservada, material preparado... Como suele pasar, este tipo de salidas se preparan con tanta antelación, que las condiciones meteorológicas son difícilmente predecibles. Eso sí, siempre se sueña con un tiempo apacible y veraniego, donde disfrutar de jornadas con buen tiempo, sobre todo en la barca, donde es un calvario navegar y pescar cuando hay mala mar o mucho viento, cosas que además suelen ir de la mano.


Cuando aún faltaba una semana, la predicción era pésima. Mala mar, viento fortísimo, con velocidades constantes de 40km/h y rachas de 50 y 60km/h. Los días pasaban y la previsión no mejoraba. El día de antes, tras valorarlo seriamente, decidimos que bajaríamos igualmente, pues a parte de la pesca, teníamos otros compromisos.

Por el camino, un poco de lluvia y viento, te avanzaban como sería el fin de semana. Al llegar al Delta, tiempo totalmente inestable y mucho viento. Lo primero, hablar con la empresa de alquiler de embarcaciones para cancelar el alquiler del sábado. La misma empresa me recomendó no cogerla, pues no se podría ni asomar al mar y hasta sería incómodo estar en el río. Así pues, un poco frustrado, me dedicaría a pescar desde la orilla, siempre buscando puestas donde el fuerte viento me diera de espaldas, para poder pescar mínimamente bien.


Al llegar al alojamiento, hicimos el check-in y ya eran las 19:00, abusando de la bondad de mi pareja, acordamos acercarnos un par de horas a la orilla, para echar unos lances hasta la hora de la cena.

Al llegar, el viento no era muy fuerte, parece que se podría pescar bien. Puse en la grapa un Tide Minnow 200 y eché el primer lance. El señuelo voló y nada más caer al agua, un Tallahams lo atacó, como si de un señuelo de superficie se tratara. No había ni cerrado el pick-up y ya tenía una picada. Cerré el pick-up rápidamente e intenté dar una clavada in extremis. Por un segundo sentí el peso del pez, pero rápidamente, soltó el señuelo sin clavarse. Continué la recogida por si repetía, pero no lo hizo. No sabía si habría perdido la única picada del día.


Iba a lanzar de nuevo con el mismo señuelo, pero pensé, si ha picado al caer el señuelo al agua, como si fuera top water, ¿por qué no poner un señuelo top water? El tiempo no acompañaba, pues parecía más un día invernal que primaveral, pero mejor probar.

Miré la caja y vi un señuelo que tenía muchas ganas de probar por varios motivos. El Daiwa Saltiga Popper, 140mm- 40gr. Podía ser el momento de estrenarlo. Además fue un regalo de mi pareja, que se dio cuenta de mi afición por la copia low cost de este señuelo y me dio la sorpresa regalándomelo. Me haría mucha ilusión estrenarlo estando ella presente.


Dicho y hecho. Lancé y tras unos pocos chapoteos, recibí un ataque, un buen Tallahams hacía sonar la carraca desde el otro extremo de la linea. Tras una buena batalla salió un precioso Tallahams de unos 4 Kg. Fotos de rigor, reanimación y ¡a nadar otra vez! La jornada no podía empezar mejor.

Un par de lances más y ¡otra picada! Parecía que la actividad era muy alta. Tras otra bonita y disfrutada lucha, salió otro Tallahams que volvió rápidamente por donde se fue.


Cuando estás disfrutando de estos momentos de actividad, te preguntas si tal cual empezó todo, se desvanecerá o si durará horas. Por desgracia, siempre suele pasar lo primero, pero una vez entre mil, das con un día mágico.

En las 2 horas que estuve pescando, saqué 10 Tallahams y más picadas perdidas o que se soltaron a media batalla. Todos ellos, con el DAIWA Saltiga Popper y con fotógrafa y compañía de lujo.

Algunos de los que salieron, fueron unos ejemplares espectaculares, tanto en tamaño como en genética, como el de la foto de debajo. Un ejemplar precioso, sano y en forma. Menuda silueta, con esa cola, no es de extrañar la potencia que desarrollan una vez clavados, vaya combates...


El disfrute fue máximo, cada pocos lances tenía una picada y todo lo que conlleva; combate, fotos, reanimación, suelta y otra vez a empezar. No paré ni un minuto en las 2 horas. De echo, creo que es la primera jornada de mi vida, en la que hay actividad y me retiro antes de que la oscuridad y los mosquitos me obliguen.


Este fue otro de los que me regalaron una gran batalla. Gran Tallahams y para colmo venía robado, ejerciendo aún más presión al equipo. En días como este con tanta actividad, es habitual que bastantes vengan robados, pues atacan casi sin pensárselo y fallan mucho.


Hubo alguna racha de buenos ejemplares que me dejaron exhausto, tras unos cuantos peces entrados en carnes y todo el día que llevaba, ¡costaba hasta aguantarlos para la foto! jajajaja Al agua de nuevo y ¡a seguir creciendo! Ojalá que algún día me encuentre con ellos cuando pesen más de 6 kilos, que es mi récord.


El de la siguiente foto, fue el último. Además dio mucha faena para quitarle el señuelo. Había embocado perfectamente el señuelo de 14cm y lo había engullido por completo (si recordáis el primer post que hice tras la presentación, sobre el Yokozuna Capote, mencioné que no me importaría que midiera 2 o 3 cm más. Lo decía por este motivo). El bajo de 0,70mm quedó bastante rascado. La verdad es que tuve mucha suerte de que no me cortara. El pobre se fue bastante mal herido, espero que sobreviviera.


Eran las 21:00 y aún quedaba casi media hora de luz, pero no podía con mi alma. Más que satisfecho, decidí poner punto y final a la jornada. Cosa muy rara en mi... jajaja. Había que ir a limpiarse, pues tenía escamas hasta en el carnet de identidad, e ir a cenar. Ya lo intentaría mañana de nuevo.

El DAIWA Saltiga Popper dio la talla, aunque tras tantas capturas y ataques quedó un poco tocado. Sobre todo a nivel estético, más que funcional. La pintura rascada y algún trozo de la boca roto, pero nada que le impida seguir pescando.


Si que he notado que las libreas son más resistentes que las del Capote, al menos las que son con el lomo pintado (como el mío rosa), en vez de las del Capote, que son completamente de holográfico pegado. Eso si, por muy rayadas que estén siguen pescando en ambos señuelos.


Para mi, la mejor parte del Daiwa respecto al Yokozuna, son los triples y anillas. Después de 10 Tallahams y más picadas, los triples del Daiwa siguen intactos y apenas se han oxidado, sin darles ningún cuidado especial. Se nota que son de calidad y muy robustos, pues ni uno se dobló lo más mínimo, ni con las grandes capturas.



DÍA 2:

El tiempo por la mañana no acompañó para la pesca, lluvia a ratos, viento... ya lo intentaría por la tarde. Esa tarde, ya que podíamos, fuimos un poco más pronto. A las 18:00 ya estaba pescando, deseando que se repitiera una jornada como la del día anterior.


Durante la primera hora, parecía que los Tallahams no estaban por la labor, ya veía el día anterior como un espejismo. Probé por arriba, por debajo, y tan solo un ataque fallido al Yokozuna Capote me puso en alerta.


Viendo que la actividad era baja, decidí descartar los señuelos top water y continuar por debajo con los Tide Minnow 200. A la media hora de jerking, por fin, parón en seco del señuelo y bonita batalla. El primer Tallahams del día posaba para la cámara.

Esto marcaría el inicio de otro día de ensueño. Al poco rato y con el mismo señuelo, picaba el segundo Tallahams del día. Fotos, reanimación y ¡al agua!


Durante esta tarde saqué 9 Tallahams, todos ellos con los Duo Tide Minnow Slim FLYER 200 Advance Line en 3 colores. Cada varias capturas los cambiaba, haciendo pruebas para ver si alguno marcaba la diferencia para bien o para mal, pero todos pescaban, pues en momentos de tal actividad y de tanta competencia entre los depredadores, creo que no se lo piensan mucho. Saben que si tu no atacas, lo hará otro y te quedarás sin comida.


Igual que el día anterior, las capturas se iban sucediendo y las fuerzas iban bajando, y es que pelear tantos peces y soltarlos debidamente, de rodillas en una roca y reanimándolos el rato que sea necesario, pasa factura. De nuevo, antes de que el sol cayera por completo, puse punto y final a la jornada. De nuevo, día increíble.


El de la siguiente foto, fue el último del día, con el Tide de color blanco hueso. En la foto parece noche cerrada, pero no es así, el flash rebotó de lleno en el pez e hizo este efecto de oscuridad.


El fin de semana que empezó fatal, se había convertido en el mejor fin de semana de pesca que he tenido. Dicen que, no hay mal que por bien no venga.

Aún recuerdo que estuvimos a punto de no ir por mi cabezonería y lo ofuscado que estaba por no poder coger la barca y pensar en las inclemencias meteorológicas que tocaría soportar, para mal pescar desde la orilla y mi pareja me acabó convenciendo. Además de eso, aguantó esas 2 jornadas haciéndome fotos, etc. Desde aquí, ¡Muchas Gracias!

DÍA 3:

Este día teníamos compromisos y solo podría dedicar unas horas de spinning al alba. Madrugué mucho, dejé a la fotógrafa descansando y me fui a pescar. Las fuerzas escaseaban, el día amanecía muy gris y chispeando, aunque las expectativas de vivir otra buena jornada pudieron más que el cansancio.


Durante las primeras horas, ni rastro de actividad. Probé todo tipo de señuelos, sondeando todas las capas de agua, sin respuesta. Tan solo algún susto al chocar contra alguna lisa, me hacía saltar las alarmas. Aunque son divertidos, luego queda en nada.


Esta jornada no tuvo nada que ver con las de los días anteriores, pero la faena ya estaba hecha. Durante la jornada de pesca, conocí a René y pasé la jornada con él (¡Un saludo!). Finalmente conseguimos sacar un Tallahams cada uno, aunque de contenido tamaño, si lo comparamos con alguno de los días anteriores. No sé si es que los peces ya se habían ido o si es que el rato de máxima actividad de esos días, era durante las últimas horas de la tarde. Por desgracia ya no podría comprobarlo, pues esos serían los últimos minutos de pesca del viaje.


Ya sabéis, en la medida de lo posible, intentad que vuestras jornadas acaben con este gesto. Si hay mucha actividad y queréis llevaros un pez, no os llevéis el primero que salga, pues tarde o temprano, alguno quedará malherido y ese debe ser el elegido para llevarse a casa en caso de que se quiera. Todos los peces de esta entrada han sido liberados, para hacer disfrutar a más pescadores en el futuro y preservar la especie.

He intentado poner solo las mejores fotos y solo de unas cuantas capturas, por que la mayoría de fotos son muy parecidas y tampoco quería que fuera un monólogo de mi posando con Tallahams.

Después de este gran fin de semana, tocaba cambio de tercio. Vacaciones y cambio de aguas. Nos vemos en el siguiente post.

¡Un abrazo y buena pesca!

jueves, 23 de junio de 2016

Récord personal de Lubina de 3,4kg con DAIWA Shore Line Shiner Z Vertice 140S


Puede que hoy sea ese día, con el que has soñado infinidad de veces. Nunca sabes lo que una jornada de pesca te deparará, es la magia de la pesca, es lo que te engancha a esa lotería sin final, a la que jugamos apostándolo todo y que aún perdiendo, hace que queramos repetir una y otra vez, como si fuera la primera. 

Miles de lances durante años te acercan a tus objetivos. Preciosos amaneceres y ocasos, duras jornadas al sol y noches en vela, todo se sufre, todo se disfruta, solo o acompañado. Cada momento que el mar te regala se disfruta como el primero. Cada lance puede ser "el lance", así que hay que trabajar y creer en cada uno de ellos, de principio a fin. Para mí, esa es la esencia.


El 30 de Abril, mientras nos azotaba un temporal que ya estaba remitiendo, hablé con mi amigo Adrià, el objetivo; quedar al día siguiente para buscar a las Lubinas en la rompiente de la playa. Después de un buen rato hablando de como afrontar la jornada, decidimos que lo mejor sería estar en el pesquero bien pronto y empezar a pescar antes de que saliera el sol. La previsión daba viento de tierra a mar durante toda la noche y mar fuerte. En cuanto a los señuelos elegidos, mayoritariamente íbamos a usar vinilos de peso medio, con cabezas de unos 20-25gr, ya que se preveía un mar bastante fuerte y eso nos ayudaría a mantenerlos donde quisiéramos.

Al llegar a la playa, decepción. El mar, aún estaba turbio y con algo de resaca, pero el temporal que deseábamos había desaparecido. Acertaron en la predicción y soplaba un fuerte viento de tierra a mar, que después de toda la noche, había dejado el mar bastante plano. Aún así lo intentaríamos.


Por mi parte, tocaba estrenar un nuevo equipo de spinning medio, formado por una Xzoga Rock Python PYS 80 MHF2, 2,44m, acción 15-50gr y un Shimano Stradic FK C5000XG, cargado con Power Pro de 0,15mm, así que antes de empezar a pescar, dediqué unos instantes a fotografiar la salida del sol y el nuevo equipo.

En unos minutos ya estábamos dando los primeros lances, que aún siendo con vinilos, gracias al fuerte viento que nos venía de espaldas, eran muy largos. Por desgracia, con el mar tan en calma y el poco calado de la playa, iban arrastrando por el fondo. Había que cambiar de señuelos y nos decantamos por los minnows.


Hacía ya un tiempo que me había echo con un par de unidades del DAIWA Shore Line Shiner Z Vertice 140S y sería el elegido. Con este señuelo tan lanzador y el viento que ayudaba, los lances eran estratosféricos y las recogidas se hacían eternas, pero en el buen sentido, pues ya quisiéramos barrer tal cantidad de agua habitualmente.

El tipo de recogida empleada sería lenta, haciendo avanzar el señuelo a baja velocidad, con muchas paradas y toques de puntera suaves. A ratos, simplemente haciendo avanzar el señuelo con un toque de puntera que daremos cada 2 o 3 segundos y recogiendo el sobrante que generemos con los mismos. La Lubina no es un pez al que le encante perseguir presas, si no mas bien una oportunista que ataca a las presas que se le pongan a tiro en un despiste, así que hay que facilitarle esa situación en la medida de lo posible para tener más oportunidades.


El sol iba subiendo y cuando llevábamos una media hora lanzando y se aproximaba el final de un lance, tenía el señuelo casi fuera del agua, en el escalón. Ya lo veía aparecer a través de las turbias aguas que había dejado el temporal, suspendido mientras la ola retrocedía. El señuelo se mantenía estático y nadaba sin avanzar, cuando una gran sombra se abalanzó sobre él lateralmente, acertando de lleno y proporcionándome una clavada fortísima, pues tenía el señuelo a escasos 5 o 6 metros.

La ola acabó de retroceder y pude ver al depredador durante un segundo. Una gran Lubina había embestido el señuelo con fuerza e intentaba volver mar adentro ayudada por la ola. Al sentirse presa del señuelo, empezó a nadar el paralelo a la costa, regalándome unas buenas carreras. Mientras la seguía caminando por la orilla y el carrete sacaba hilo, intenté en varias ocasiones vararla en la arena, aunque sin éxito, pues aún estaba muy fuerte. Poco a poco fue cediendo y una de las veces que quedó varada en la arena, mi amigo Adrià cobró la pieza por mí.


No me lo podía creer, si hacía un mes conseguía mi récord personal de Lubina, ahora lo superaba de nuevo y en un día que no pintaba nada bien. Dio 3,434 gr en la báscula y sirvió para disfrutar de una bonita comida familiar de 6 comensales. Para mí, increíble pieza y premio a la constancia de este invierno, donde busqué Lubinas una y otra vez sin éxito. Parece que habrá que tentarlas más en primavera. Además pude estrenar en un día el equipo al completo, caña, carrete y señuelo y bien acompañado ¿que más se puede pedir?


En cuanto a la caña y carrete, se portaron genial, trabajaron bien al pez. La caña es más bien potente para ser una 15-50gr y no eché en falta más potencia para este tipo de peces. Se nota que tiene una buena reserva de potencia. El carrete va muy fino y tiene un freno muy progresivo, aunque eso pasa con todos los que son nuevos. A ver dentro de un año que tal está, pero siendo de gama media y viniendo de Shimano creo que cumplirá las expectativas. Esperemos que me den alegrías durante mucho tiempo.


El señuelo tiene unas prestaciones increíbles, aunque también se paga. Lance y estabilidad en vuelo sobresalientes. Nado y aplomo en el agua también sobresalientes. Las libreas no han saltado con las horas de uso del primer día, pero mejor esperar un tiempo. Lo único malo hasta el momento, son los triples, que cedieron un poco con esta pieza. Hay que reconocer que el triple que se dobló, era el central, que quedaba clavado en el lateral de la Lubina, recibiendo toda la fuerza de la palanca ejercida entre la linea desde la cabeza y el triple de la cola. No digo que sean de mala calidad, pues tienen unos buenos acabados y pinchan de fábula, pero quizás son un poco finos para grandes depredadores. Aquí podéis comprobar como quedó uno de los triples.


Volviendo a la jornada de pesca, no hubo mucha actividad más. En total recorrimos 3km de playa entre ida y vuelta, dedicándole lances a cada metro de arena y ola. Al cabo de una o dos horas tuve una buena picada que no clavó y ahí acabó todo, que no es poco. Poco a poco el viento tierra-mar empezó a soplar aún más fuerte, haciendo muy incómoda la pesca. Así que entre eso y el cansancio, decidimos poner fin a la jornada. En la foto podéis ver la fuerza del viento, que empujaba el agua de las crestas mar adentro.


En definitiva, un gran día para el recuerdo. Y recordad, no dejéis de insistir, si queréis conseguir vuestros objetivos, no queda otra que salir, salir y salir. El día menos pensado es "el día". No esperéis a que ese día os encuentre a vosotros sino ¡id a por él!

También me gustaría remarcar que no hay magia alguna en llevar un equipo u otro o tal o cual señuelo. Eso podrá ayudaros en prestaciones como un poco más de lance, un equipo un poco más ligero, etc. A la hora de la verdad, lo primordial es echarle horas mientras sabes que estás en el lugar correcto mientras haces lo correcto. Los resultados llegarán.


¡Un abrazo y buena pesca!