sábado, 26 de noviembre de 2016

Noruega 2016 - Aurora Boreal y Pesca - Parte 2: Descubriendo la pesca y la Aurora


Después de una noche despertándonos cada hora para intentar ver la Aurora, estábamos un poco cansados, pero eso quedaba en segundo plano, eclipsado por el precioso día que empezaba. Un ambiente soleado, sin viento y en total silencio, invitaba a coger una barca y adentrarse en estas frías aguas, para dar los primeros pasos en esta aventura de pesca y descubrir cada precioso rincón que estas tierras ofrecen. Esta ha sido mi primera incursión en aguas noruegas y he intentado acertar con el material de pesca lo mejor que he podido, leyendo por internet y preguntando a gente que ya ha viajado. Desde aquí quiero mandar un saludo y agradecimiento a Antonio Pradillo, al cual pregunté a través de su blog y me contestó aclarándome muchas dudas.

En los anteriores viajes de pesca que he hecho por aguas Mediterráneas, Cantábricas y Atlánticas, me he llevado mis equipos de pesca habituales, que son cañas de 2 tramos, teniendo que facturarlas para viajar en avión. La verdad es que ya estaba un poco cansado de gastarme unos 90 o 100€ entre ida y vuelta facturando equipaje especial. Con el dinero gastado en estos últimos años, ya podría haberme comprado algunas cañas travel que podría llevar en la maleta, así que tras mucho mirar, me decidí a comprar dos cañas travel, que podría usar, en este y futuros viajes.


He elegido dos cañas con acciones diferentes y siempre pensando en poder darle uso en un futuro, la mayoría de veces, en viajes por aguas españolas. Una ligera y una heavy, ambas en 4 tramos. La ligera, es una caña de la marca francesa VØLKIËN SOUL, concretamente la Nitrix Dä Mätka 70H, de 2,10m y acción 10-30gr y la heavy es la DAIWA Powermesh Travel 244HAF, de 2,44m y acción 20-60gr. La intención, era poder tener como mínimo dos opciones según los peces o pesqueros que se presentaran. La pesca que iba a realizar, era en su mayoría vertical, pudiendo haber afinado un poco más comprando cañas específicas de Jigging o Slow Jigging y no estas de Spinning, pero como ya he dicho, debía tener muy en cuenta que se pudieran usar en un futuro. La verdad, es que estas fueron comodísimas y dieron la talla en todo momento.

En cuanto a carretes, elegí dos de mis carretes de Spinning habituales. A la caña ligera, le acompañó un Shimano Stradic Ci4+ 2500FA, cargado con Power Pro del 0,10mm y bajo del 0,50mm. La caña heavy, fue emparejada con un Shimano Twin Power SW 6000HG, cargado de Power Pro de 0,19mm y bajo del 0,70mm.


En la caja de señuelos, lo principal iban a ser los vinilos, para ser trabajados lentamente a ras de fondo. No haría falta llevar mucha variedad ni cantidad, pues por lo que me comentaron, no se perdían muchos. Interesaba que los vinilos se movieran mucho a baja velocidad, por lo cual, los elegidos fueron los SAVAGE GEAR Curl Tail, que mueven la cola sin parar, aún recogiéndolos a muy poca velocidad. Los de 7cm para la caña ligera y los de 14cm para la caña heavy. Elegí tan solo dos colores, el Baby Mack y el Pearl Silver. Así pues, con 2 paquetes de los pequeños y 4 de los grandes, pasaría todo el viaje. Igualmente, me llevé un puñado de jigs y algún bucktail para salir del apuro si fuera necesario.

En cuanto a cabezas plomadas, optaría por las de la marca Caperlan, que son más económicas que las de Savage Gear e igual de fiables, aunque no igual de bonitas. No me merecía la pena gastarme mucho dinero en cabezas, ya que no suelo pescar mucho con vinilos en mi día a día y seguramente de lo que más iba a perder en el viaje, serían vinilos, destrozados a mordiscos. Para el vinilo de 7cm, elegí la CAPERLAN Mogami Jighead de 15gr y para los de 14cm, la CAPERLAN Biga Jighead en 40 y 60gr por si necesitara un poco más de lastre para tocar fondo, ya que no sabía que me podía encontrar. Además, por si fuera necesario, me llevé unos cuantos plomos de 50 y 100gr, que añadiría en la grapa del señuelo, si con la cabeza de 60gr no fuera capaz de tocar fondo. Por suerte no hubo que usarlos.


Una vez en la barca, nos dirigimos a la profundidad de 20-30 metros, que según nos dijeron, era en la que más actividad había en esos momentos y dejamos caer los señuelos. La sonda no marcaba peces, pero no habían pasado ni dos lances, cuando recibí el primer ataque. En un minuto, emergió de las profundidades un pequeño pez con piel de Leopardo, ¡mi primer Bacalao! Un pez de precioso colorido, que me hizo mucha ilusión poder contemplar en persona. Es una bonita sensación, poder contemplar uno de esos peces que siempre has visto en foto. No me puedo imaginar lo que puede ser viajar al trópico y pescar tu primer GT, pensar en pesca a nivel mundial es muy excitante, pero volvamos a Noruega.

El día iba avanzando y poco a poco nos íbamos familiarizando con las zonas donde había más posibilidad de conseguir capturas, que tipo de recogidas nos estaban dando más resultados, etc. De momento todo estaba saliendo a la perfección, con una toma de contacto muy entretenida. Los vinilos pescaban y las cañas se portaban bien. Yo estaba pescando con el equipo pesado y mi pareja con la caña ligera, disfrutando a tope las capturas.


Había muy poca corriente y los señuelos llegaban perfectamente al fondo y se mantenían allí. Mi pareja incluso tocaba fondo con el Curl Tail de 7cm y la cabeza de 15gr en fondos de 50 y 60 metros. Las recogidas que más picadas daban, era arrastrar lentamente el vinilo por el fondo, con unos dientes de sierra a baja velocidad, o simplemente, lanzando lejos de la barca, como si pescaras a Spinning, y una vez el señuelo tocaba fondo, traerlo en recogida lineal lentamente a ras del mismo.

Pocas veces he disfrutado tanto y tan cómodamente sobre una barca. Las picadas no paraban de sucederse. El agua estaba como una balsa, parecía más un lago que el mar y la barca ni se movía. No se oía ni un ruido, ni apenas pasaba una barca en la lejanía cada dos horas. Me atrevo a decir que es uno de los pocos sitios donde he estado, en el que realmente se respiraba paz. Además, acompañado del bienestar que produce el respirar un aire puro como el que hay allí, hacía que no quisieras que ese instante acabara nunca. Por suerte, aún disfrutaría de dos días más de pesca en barca.


Como ya os he dicho, llevaba los carretes armados con bajo bastante gruesos, del 0,50mm y del 0,70mm, ya que los Bacalaos, a pesar de no ser Tallahams, tienen unos dientes con los que conviene tener precauciones, tanto para que no corten el bajo fácilmente, como para no resultar heridos y echar al traste el viaje. Llevar un grip y unos alicates para manejar y desanzuelar es primordial. Sobre todo si vais a pescar con los señuelos pequeños. Por suerte, la mayoría de veces,  vienen clavados por la comisura de la boca o en la parte externa de la misma, ya que las cabezas plomadas van armadas con un anzuelo simple, pero con la caña ligera hay veces en las que incluso los pequeños, engullían el señuelo por completo.


Estos peces, a pesar de no tener un aspecto feroz, son unos grandes depredadores, tienen unos ojos bien desarrollados, van armados con buenos dientes y unas protuberancias en la barbilla y las aletas ventrales, que les proporcionan una percepción añadida en zonas oscuras o turbias, donde no hay suficiente con la vista y la banda lateral. Además, cuando estás manipulándolos, puedes sentir que tienen bastante fuerza.

Como muchos otros peces, cuando el Bacalao se siente preso del señuelo, regurgita el contenido del estómago, para librarse de la posible caus, del mal estar que está sintiendo. La mayoría de ellos, regurgitaban Carboneros de unos 15cm y otros peces sin identificar, en avanzado estado de descomposición. Parece ser que en Otoño, ellos son la presa habitual. La verdad es que el tamaño y forma de estos peces, se parece bastante al del Curl Tail de 14cm, al cual se tiraban sin compasión.


A lo largo del primer día, fuimos viendo que la actividad descendía mucho a partir de los  40 metros, así que no le dedicamos mucho tiempo, centrándonos en las zonas menos profundas, donde la sonda siempre marcaba pescado. Aún así hicimos alguna pasada y lances en fondos de 70 y 100 metros, ya que nos dijeron que si en algún sitio podía salir un monstruo, sería ahí. Lo malo es que tampoco se a ciencia cierta si tenía equipo suficiente para pelear según que peces...

En cambio, entre 0 y 50 metros, cuando encontrabas una zona caliente, recibías una picada en cada lance, la mayoría de las veces, cerrabas el pick-up y ya tenías uno clavado, fueron unas horas divertidísimas y con dobletes constantes, teniendo que desanzuelar dos peces de cada vez, el de mi pareja y el mio.


La talla habitual de los Bacalaos era de entre 0 y 3kg. No son unos peces de combates con largas carreras, pero si tienen un picada potente, se asemejaría a una Lubina, dando esa buena clavada al principio con unos buenos cabezazos, para poco a poco irse desinflando.

La verdad es que me sorprendió el potente mordisco inicial, incluso el de los más pequeños, eso si, un poco más exagerado por pescar en vertical y a bastante profundidad, modalidad en que toda picada se magnifica. Cuando picaba uno de los gordos, te costaba lo tuyo separarlo del fondo. Por suerte, no llevaba un equipo muy pasado de vueltas y los disfrutaba a base de bien y con un poco de seguridad por si entraba algo más grande.


El Bacalao, es un pez muy resistente y que tolera muy bien los cambios de presión. Durante la ascensión, la descompresión les hacia excretar y salían con el orificio anal visiblemente abultado, como podéis ver en la foto inferior, pero en ningún caso, salió ninguno con la vejiga saliendo por la boca, ni desfallecido. Todos los Bacalaos capturados fueron devueltos perfectamente y volvieron nadando por sus propios medios hacia el fondo, incluso alguno sacado desde los 40-50 metros. Decidimos quedarnos uno de alrededor de 1 kg, para cenar una noche. La verdad es que la carne no tenía un gran sabor, pero si era de una textura muy suave y jugosa, es un pescado al que añadirle sabor con el resto de ingredientes que componen el plato. Había sido un día genial, con decenas y decenas de capturas. Pocas veces me he divertido así.


El primer día de pesca pasó y no tuve ninguna picada de Halibut, o algo fallaba o simplemente era cuestión de mala suerte. De cara al siguiente día, hablé con Per, el propietario de las casas y gran pescador, conocedor de estas aguas como la palma de su mano. Desde aquí, un abrazo y gracias por todo, tuviste mucha paciencia conmigo... jajaja Le explique como pescaba, por donde me movía, etc y le pregunté que podía hacer para conseguir algún Halibut.

Me comentó que en esta época del año, debía buscar fondos de arena, alrededor de 20 o 30 metros y pescar rascando fondo en todo momento. Me dijo una y otra vez, que debería poner vinilos aún más grandes que los que llevaba y no paraba de repetirme, "big lure, big fish", en eso ya no había remedio, pues no había donde ir a comprar, pero si que haría todo lo posible por encontrar esos fondos de arena y echarle horas. Así pues, me dio unas indicaciones de por que zona ir. Tomé buena nota y nos retiramos a la cabaña en modo Chasing Lights.

Era pleno atardecer y el cielo estaba despejado, todo apuntaba a que si la Aurora aparecía, hoy podríamos tener las condiciones climatológicas de nuestro lado. Se hizo de noche y empezamos a ver las estrellas, muy buena señal. Mirábamos el cielo en todas direcciones, hasta que en el horizonte, empezó a apreciarse un tipo de neblina extraña. Nos habían comentado, que las Auroras, no se forman como las vemos en las fotos desde un inicio, si no que empiezan pareciendo como una nebulosa blanquecina hasta que poco a poco, van creciendo y moviéndose, hasta acabar cogiendo ese color verde tan característico.


Dicho y hecho, esa especie de nube blanquecina, fue intensificando sus colores, hasta convertirse en la preciosa Aurora Boreal de la foto de arriba. Durante la siguiente hora y media, asistimos atónitos al que para mi es uno de los espectáculos más sublimes y a la vez surrealistas, que la naturaleza puede ofrecer. Desde pequeño, había visto fotos e información acerca de este fenómeno y siempre he tenido en la cabeza el deseo de poder presenciarlo un día u otro, los sueños están para cumplirlos. La verdad que fue un sueño poder presenciarlo. Un momento que recordaré el resto de mi vida y que mejor, que junto a mi pareja. Es una pena no haber podido hacer unas fotos de más calidad. En su día, estuvimos informándonos de como fotografiarla lo más decentemente posible y es muy difícil conseguir esas fotografías perfectas de postal. Además, si consigues ver la Aurora, no sabes si durará un minuto o tres horas, y no merece mucho la pena desperdiciar ese instante, mirando una pantalla, disfruta el momento. Nosotros hicimos las fotos con el simple modo noche.


La Aurora Boreal, se ve verde habitualmente, pero dependiendo de la intensidad (la cual puede variar en un segundo), se puede apreciar de diferentes colores o combinaciones con los colores verde, rojo y blanco. Esto se debe, a que cuando la Aurora es más potente, atraviesa diferentes capas de la atmósfera, reaccionando con cada uno de esos colores en cada capa. En la foto de arriba, podéis observar uno de los momento más espectaculares que pudimos ver, ya que en un instante, la Aurora pasó de estar en su totalidad, de un color verde intenso, a dar un rápido fogonazo y ver tonos de los tres colores, señal de que en ese instante, la radiación era fuerte y estaba atravesando 3 capas de la atmósfera. Al ver que la Aurora duraba y duraba, decidimos hacer alguna foto un poco más artística, como esta de debajo en la que se ve mi silueta con la Aurora de fondo en el cielo.


Para acabar este post, he hecho una pequeña imagen Gif animada, con una serie de fotos de esa noche, para poder mostraros en la medida de lo posible, los movimientos que realiza la Aurora en el cielo. La Aurora, cuesta mucho de grabar en vídeo, ya que a esas cámaras les cuesta detectar esa luz, de echo, intenté grabarla con la GoPro y no hubo manera, todos los vídeos salen en negro. Las cámaras que mejor captan la radiación de la Aurora, son las de fotos, así que, aunque no le llega ni a la suela de los zapatos a ver la en persona, aquí tenéis este montaje.


Como ya he dicho, la Aurora duró una hora y media aproximadamente, pero tal cual vino, desapareció. Fue apagándose hasta convertirse de nuevo en una neblina blanca que también desapareció. Aún así, la noche seguía despejada y decidimos darlo todo y volver a levantarnos cada hora. Tras sonar la alarma de las 3 de la mañana, nos asomamos y allí estaba de nuevo, no con la misma intensidad, pero perfecta, otra vez, haciéndonos disfrutar de su danza sobre nuestras cabezas, pudimos disfrutarla otra media hora, hasta que volvió a desvanecerse, poniendo fin a un día y noche de ensueño.

Continuará...

¡Un abrazo y buena pesca!

2 comentarios:

  1. Enhorabuena Lluis y compañia, por las capturas y sobretodo por haber sido testigos de este fenomeno de la naturaleza tan exotico y dificil de ver y enhorabuena por la entrada, lo escribes de tal manera que parece que estes alli mismo, cada vez dejas el liston mas alto. Saludos desde el Delta

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  2. Muchas gracias René! :D

    La verdad es que ver la Aurora fue impresionante y la pesca genial, pocas veces me he divertido tanto.

    Espero dar la talla en las siguientes partes.

    Un abrazo!

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