lunes, 20 de agosto de 2018

¡ATÚN a Spinning! Un sueño hecho realidad


Hace ya, unos tres años, desde que empecé a soñar con capturar un Atún a Spinning, pues la cabeza no para y siempre está intentando ir más allá, descubriendo nuevas pescas y soñando con batallas salvajes.

Solo tres años, pero ha llovido mucho desde entonces. Son muchos los factores, en una ecuación que desconoces. Épocas, zonas, equipo, señuelos y un largo etc, aunque quizás la más decisiva, es poder disponer de barca, pues desde costa, depende la zona donde vivas, es una misión imposible, y un largo etcétera, que a falta del factor suerte, desembocará en una retahíla de intentos fallidos, cosa totalmente normal.

No me preocupa lo anteriormente descrito, ya que, es un proceso que he sufrido con mucho gusto unas cuantas veces. Sí, digo con mucho gusto, no me he vuelto loco. Este reto, me ha cogido ya bastante maduro, en cuanto a pesca se refiere y lo que significa ir haciendo camino para conseguir un fin. Me encanta llegar a culminar un objetivo, pero haciendo camino, he aprendido que la ilusión y las emociones que se experimentan durante el mismo, son a veces igual o mejores que las que experimentarás en unos años, cuando ir a por ciertos peces, sea casi "ir y cogerlos".


Estamos ante un tipo de pesca bastante difícil de aprender, no por que haya que tener un doctorado para practicarla, pues se aprende como cualquier otra, pero es un poco complicado adquirir la experiencia, sin hacer algunas salidas con algún guía de pesca, fijándote en cual es el modus operandi o tener algún amigo cercano que la practique y pueda enseñarte "en un día", cual es el patrón habitual a seguir, para localizar y pescar estos peces, etc, cosa que en nuestro caso, no hemos hecho, ni tenido respectivamente. Cuando sales al mar, estás solo, ahí en medio, no hay caminos marcados, más que la experiencia, que es lo que falta en muchas ocasiones.

Durante estos tres años, hemos alquilado barcas bastantes veces, para practicar varios tipos de pesca, la del Atún entre ellas y los hemos llegado a ver y lanzar señuelos, pero no han picado. Es lo malo de no tener barca propia, que tu incursión Atunera, queda reducida a unos pocos días al año, dejando mucho al azar. Seguramente, si hubiera dispuesto de barca desde el primer momento, la cosa habría sido diferente, pero así es la vida.

Este año, por fin he dispuesto de mi propia embarcación y al llegar la primavera, ya estábamos con el cuchillo entre los dientes, esperando el momento de que aparecieran. Llevo varios años siguiendo esta pesca en la lejanía, fijándome en el clima de cada año, en si la gente captura mucho, etc. Por desgracia, creo esta temporada primaveral, ha sido una de las más complicadas para iniciarse enserio. Digo esto, por dos cosas. La primera, que el clima en la primera parte de la temporada, ha sido bastante malo, limitándonos a salir contadas veces durante el primer mes y medio. No se si os acordáis, pero durante la primera mitad de la primavera, sufrimos temporal tras temporal. Hasta media temporada, no pudimos salir enserio.


Una vez mejoró el tiempo, empezamos a salir un par de tardes por semana. Durante esas salidas, tardando más o menos en encontrarlos, era raro era el día que no los veíamos. A veces se dejaban acercar y poder hacer algún lance y otras, estaban muy huidizos.

Ahora viene el segundo motivo por el cual ha sido una temporada difícil. Los que hagáis esta pesca o la sigáis, estaréis al tanto de los diferentes concursos/jornadas de marcaje que se realizan en nuestras costas y que para mi, a parte de redes sociales e información pesqueril de diversa índole, son un buen termómetro de lo que está sucediendo. En estos concursos, suelen participar unas 30, 40 o 50 embarcaciones, depende del certamen o del año. Normalmente, si el año es bueno, ves que se suelen dar capturas en buena parte de las embarcaciones, algunas veces capturando varios ejemplares en alguna de ellas, hay certámenes con mejor o peor fortuna, pero se ve una tónica positiva.

Este año, solo ha hecho falta ver los resultados de dichos certámenes. Capturando 2 o 3 atunes (a veces ninguno) en 2 días, entre las 30 o 50 barcas que participaban. Imaginaros la de salidas que habría que haber hecho con solo una barca, para invertir esas horas en las que todas esas barcas juntas han conseguido tan pobres resultados. Hay días que no los vieron y otros que no picaron.


Entonces, ¿cual ha sido el problema?. Supongo que variará por zonas, pero en la mía concretamente, el problema, no era que no hubiese Atunes, pues casi cada día los veíamos, normalmente en cantidad. Sino que, no estaban muy activos. Nada de ataques explosivos a sus presas, etc, si no que estaban comiendo plácidamente, delfineando en superficie, mientras comían una comida minúscula, casi como plancton o algún tipo de invertebrados marinos que flotaban a la deriva.

Había tanto Plancton, Krill o lo que fuera, ya que, no soy experto en determinar que clase de seres eran, que otro de los días que salimos a pescar, cerca de ellos, nos encontramos con una ballena gigante, concretamente un Rorcual Común, que igual que ellos, estaba dándose un festín. Esta ballena, es la más grande del Mediterráneo y la segunda más grande del mundo, pudiendo llegar a medir 24 metros y 70 toneladas de peso. Por hacer una comparación, un coche pequeño, pesa alrededor de una tonelada. Esta que vimos, rondaría los 15 metros. Si os fijáis en la foto de arriba, la aleta que sobresale en su parte trasera, no es la cola, que es plana, sino la aleta dorsal, quedando por detrás otros tantos metros de cetáceo hasta la cola. La cantidad de agua que mueve a su paso, es increíble, haciéndote tomar conciencia de lo pequeño que eres.

Si ya era un espectáculo poder presenciar esas cantidades de Atunes alimentándose en superficie, cruzarnos con ese coloso de los mares fue inolvidable. En el pasado ya vi delfines en libertad, pero el poderío de este animal dejaría en ridículo hasta el Atún más grande. Lógicamente, dejamos las cañas y estuvimos media hora disfrutando de ella, mientras peinaba la superficie, filtrando litros y litros de agua, cargada de comida.



Volviendo a la pesca...durante el mes y medio que pudimos salir, les lanzamos de todo, desde señuelos tropicales XXL, por arriba, por abajo, rápido, lento, hasta micro vinilos, todo ello lanzado en sus propias narices, incluso hasta notando como te rozan la linea al pasar a su lado y algún que otro rechazo a pie de barca, que nos puso los pelos de punta, pero nada, ha costado mucho hacerlos picar. Además, luego hay que sacarlo, que se dice fácil...

Hubo un día que salí a pescar solo (no se si fue la decisión más sensata), en el que había Atunes por todas partes y se dejaban acercar y lanzar, pero no picaban, pues estaban comiendo muy pequeño. Aún así, probé de todo y seguían sin picar. Harto de cambiar de montaje y señuelos, decidí acabar de pescar el resto de día con bombeta y vinilo de 6cm, ya que era lo más pequeño que tenía. Ya con las últimas luces de la tarde, obtuve la ansiada picada, pero me rompió el bajo y se marchó con el vinilo en la boca, por suerte no le costaría deshacerse de él. Creo que el problema, fue un nudo hecho con prisas, ya que solo iba con un equipo y cambié muchas veces de montaje durante la tarde, alternando el montaje de bombeta y vinilo con el de señuelos duros. Imaginaros Atunes atacando alrededor y ponerte a hacer los nudos a toda máquina con el corazón a mil... Pues eso es lo que sucede, que luego se rompen nudos.


Después de esa picada fallida y varios intentos más, por fin llegó el día. Había quedado con mi amigo Victor, el mar estaba calmado, pero el tiempo era un poco inestable. Ahora sol, ahora viento, ahora nubes... incluso nos llovió bien fuerte. Aun así, los atunes estaban ahí, dejándose ver cada poco rato y dejándose aproximar, pero como de costumbre no querían morder nuestros señuelos. Ese día, decidí jugármela y pescar todo el tiempo con bombeta y vinilo, ya que de todas las jornadas anteriores, era el único señuelo que arrancó una picada. No es la elección con la que sueño, ya que, ¿quien no desearía ver un ataque de un coloso a un Popper?. Pero había que hacer caso al sentido común.

Después de muchos lances, cuando ya casi lanzas monótonamente, sin pensar que el siguiente lance es el lance ganador, llegó el premio a la insistencia. Una vez más, los Atunes dejaron que nos acercáramos y lancé el Raglou en medio de los ataques. Tras unas vueltas de manivela, llegó el esperado momento... ¡Picada brutal! El freno está durísimo y noto con firmeza el impacto de la picada. La caña se arquea violentamente, clavo el pez varias veces y empieza una carrera fulminante que parece no tener fin. Los metros de hilo vuelan, tan rápido que el muelle de la carraca del Twin Power 14000XG, salta. La carraca ya no suena, pero la bobina sigue girando sin parar.


Cuando el pez afloja un poco y veo a donde apunta el hilo, me doy cuenta de lo lejos que se ha ido. Ya puedo empezar a recoger un poco de hilo y empieza el combate. Un tira y afloja en el que evito a toda costa perder tensión con el pez, bombeando y recogiendo cada vez que el pez no saca linea del carrete.

De repente, nuestra peor pesadilla, pierdo la tensión en la linea y pienso que el pez se ha soltado, empiezo a recoger a toda máquina por si no se ha soltado y está viniendo hacia la barca. Después de unos segundos de incertidumbre, parón brutal en la linea, vuelvo a encontrar al Atún al final de esta, ha habido suerte y no se ha desclavado. Efectivamente, el pez había cambiado de dirección y nadaba a toda máquina hacia la barca, tanto que no daba a basto en recoger linea sin tensión.

Con esa maniobra, el pez se mete debajo de la barca y empieza la segunda parte de la batalla, bombear el animal hasta la superficie. La batalla discurre en un plano vertical y podemos ver en la sonda a que profundidad se encuentra el Atún. Nos encontramos en un fondo de 55 metros y el se encuentra a unos 40 metros.


Durante los próximos 20 minutos, la batalla se vuelve extenuante. Repetidas veces consigo levantar el pez hasta los 15-20 metros y vuelve a pegar una carrera fulminante hacia el fondo, sumergiéndose de nuevo hasta los 35-40 metros. Es ahí cuando empiezo a preguntarme, que o como, hay al otro lado de la linea, ya que durante los días que hemos salido, hemos visto Atunes de todos los tamaños, mezclados en el mismo grupo, desde 10 o 15 kg hasta 50 kg o más.

El equipo que uso es potente y la batalla se está empezando a alargar más de lo que se supone que debería durar. Empiezo a pensar el por qué y solo veo dos opciones. Una de dos; o es un Atún de muy buen tamaño o hay un Atún de 15 o 20 kg, robado. No es la primera vez que alguien se tira varias horas peleando con un Atún, pensando que ha clavado el pez de su vida y luego era un Atún "pequeño" robado por el lomo o la cola. Si ese fuera el caso, el esfuerzo no merecería la pena, ya que realmente un pez de 20 kg, puede hacer que se te haga de noche peleándolo. Lástima que en esos momentos no se pueda saber.


Finalmente, después de una de cal y una de arena, momentos en los que, hasta piensas que igual no podrás sacarlo, empieza a verse un lomo plateado que emerge de las profundidades. Cuando consigo acercarlo al barco, nos damos cuenta de por que ha sido tan larga la batalla, es un Atún de muy buen tamaño y viene perfectamente clavado por la comisura del labio. Sin haber sufrido, ha podido darlo todo en la batalla.

Tras varios intentos, conseguimos subirlo a bordo. Nos invade la más grande explosión de júbilo y adrenalina que nunca haya tenido. Tremendo subidón, contenido durante la batalla, poder contemplar semejante animal, que según ojos expertos, rondaría los 45 kg de peso. Podríamos estar horas observando su belleza, pero por su bien, hay que actuar rápido. ¡Unas fotos rápidas y al agua! Estoy extenuado, la batalla de media hora me ha destrozado, entre otras cosas, la falta de técnica habrá hecho que me agote aún más, casi no lo puedo sostener y me cuesta faena alzarlo para liberarlo por la borda. Con un gran salpicón, desapareció de nuevo en el gran azul, habiéndome regalado la batalla más épica que jamás he tenido.



Espero que sea el primero de muchos. Ahora sí, con la tranquilidad que da, el haber saboreado la culminación de un objetivo, ya estoy soñando con ver un ataque a un Popper, pero es que, como dice mi amigo Ruben, "para sacar el primero, hay que pasar por el Raglou"... jajaja

Muchas gracias a Victor por estas pedazo de fotos, compartir esta experiencia y la ayuda prestada. Sin ti, no hubiera sido posible.

¡Un abrazo y buena pesca!

6 comentarios:

  1. Brutal...tant la captura com la descripció dels fets,felicitats ets un crack,et desitjo que vinguin moltes més,salutacions.

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    1. Moltes gracies Xavi! Ojalà la temporada que ve estiguin més fàcils i pugui fer posts com aquest.

      Salutacions!

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  2. Ets gran Lluís, tant pescant com escribint, estaba llegint i pareixia que estés allí mateix. Felicitats crack espero que sigue el primer de molts. Salutacions Mr Tuna jeje

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    1. Moltes gracies René! A veure si es veritat, la temporada que ve veurem!

      Una abraçada Mr Palomoooo jejeje

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  3. Felicidades Lluis seguro que es el primero de muchos.
    Soy Simón
    Te quería hacer una pregunta ¿Un bicho de esos se podría parar con un Stella 5000SW y si crees que si como procederías?
    Gracias y buena pesca

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    1. Muchas gracias Simón! Esperemos que sí!

      En cuanto a sacar un Atún con un Stella 5000SW, es un poco imposible, a no ser que pese 10kg. Sería apto sacar Bacoretas con él, ya que las grandes, rondan 10-12kg.

      Si te pica un Atún como el que yo he sacado, mira lo que pasa en el siguiente vídeo. Mejor ejemplo imposible:

      https://www.youtube.com/watch?v=3twyxcUYzOQ&t=517s

      Mira en el minuto 6:48. Sam clava un Atún con el mismo carrete que tu dices, Stella 5000SW y le vacía la bobina en segundos...

      Para pescar Atunes, hacen falta carretes, lineas y cañas acorde al pez que vas a sacar.

      Saludos y buena pesca!

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